jueves 11 de julio de 2024
Zonificación agroclimática de la provincia para identificar potencialidades productivas

Mapeo de la diversidad productiva

La zonificación agroclimática es una metodología para identificar y determinar áreas o zonas potenciales para el desarrollo de una agricultura sustentable y resiliente.

Esta metodología implica identificar recursos limitados y oportunidades basadas en características ecofisiológicas de las plantas, requerimientos climáticos y edáficos de los cultivos, para evaluar su sustentabilidad y producción bajo condiciones específicas de manejo y uso de insumos.

En diálogo con NOAPRODUCTIVO, Vanesa Aybar, referente del INTA, detalló el trabajo que se viene realizando, la acción interinstitucional que se propone y las ventajas que brindaría la realización de este mapa productivo para adecuar las inversiones en Catamarca.

Según la conceptualización de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), esta metodología implica identificar recursos limitados y oportunidades basadas en características ecofisiológicas de las plantas, requerimientos climáticos y edáficos de los cultivos, para evaluar su sustentabilidad y producción bajo condiciones específicas de manejo y uso de insumos.

La implementación de la zonificación agroclimática aporta beneficios y ventajas en cuanto

- Adecuar cultivos y variedades tradicionales y en expansión a los ambientes de Catamarca.

¬ Mejorar las estrategias de manejo de cultivos.

¬ Incrementar rentabilidad de las producciones agrícolas.

¬ Evaluar la factibilidad de nuevos proyectos y áreas agrícolas.

¬ Contribuir a la diversificación de cultivos tanto varietal como de especies.

¬ Reducir riesgos agrícolas asociados con factores climáticos y edáficos adversos.

¬ Otorgar mayor sustentabilidad y resiliencia a los sistemas.

¬ Anticipar escenarios climáticos y estrategias de abordaje ante ellos.

¬ Aportar información clave en decisiones agrícolas en corto, mediano y largo plazo.

Región

Entre los cultivos de mayor importancia se incluyen al nogal, el olivo, los cítricos, la vid y el membrillero; en expansión, el pecán y el almendro. También se aplicará en estudios de materiales genéticos locales resguardados por los productores. “Estos mapas son herramientas para la toma de decisiones en el corto, mediano y largo plazo, puesto que delimitarán zonas aptas, medianamente aptas y no aptas, por características del clima, suelo y disponibilidad de agua, en un contexto de cambio climático” explicó la especialista.

Aybar confió que “durante la primera etapa se realiza relevamiento y recopilación de datos de clima, suelo y agua; haciendo foco sobre los elementos climáticos: precipitación, humedad relativa ambiental, temperatura del aire, viento y radiación solar. En complemento, se trabaja con herramientas satelitales, también como fuente de información climática. A partir de la información de estaciones terrenas se valida la información satelital disponible”.

De todos estos datos, surge “la oferta ambiental de elementos del clima que requiere ser comparada con el comportamiento de los frutales; a través de la experimentación se continúan estudios sobre necesidades de frío, resistencia a estrés por altas y bajas temperaturas y evaluaciones agronómicas de productividad en colecciones de trabajo” que se desarrollan en Sumalao y en Tinogasta.

“Lo más importante de esto es poder hacer un aporte para el incremento de la producción, no solamente en cantidad sino también en calidad y por supuesto que esto redunde en un incremento en la rentabilidad de las producciones”, tomar decisiones adecuadas implica contar con información acorde, y la técnica del INTA, el objetivo permanente ,de “contribuir a la diversificación de los cultivos y no solo que sea un mapa de una foto en un determinado momento sino, también, que esto nos permita hacer evaluaciones previas al establecimiento de cualquier proyecto productivo que siempre es motivo de consultas constantemente en el INTA y en otros organismos.

Colaboración

La estrategia incluye el trabajo colaborativo con otros organismos del estado nacional, provincial y municipal y con el sector privado; para compartir información de clima, suelo y agua disponible en diferentes ámbitos. Información que se traslada en forma de síntesis al mapa provincial y que comienza a incluir, registros agroclimáticos, que van desde la temperatura del aire, hasta la radiación solar o los niveles de humedad relativa.

Explicó Aybar, que sostener, por ejemplo, “en esta zona tenemos actividad agropecuaria apta como podría ser algún cultivo frutal por ejemplo como el pecan y decir en estas zonas tenemos este actitud muy buena, una actitud no tan buena y en algunas zonas directamente son las que no son aptas para el cultivo para el desarrollo una determinada actividad” son datos que importan “para la toma de decisiones productivas en la en la provincia”.

Complejo

El proyecto implicó el relevamiento de “60 puntos de estaciones y sensores de INTA y otras fuentes”, redes pluviométricas a cargo de productores locales, el aporte que proviene de información de la base de datos satelitales CHIRPS (Climate Hazards Group InfraRed Precipitation with Station data) a condiciones locales (datos de estaciones del INTA en Sumalao y Andalgalá), es una sumatoria heterogenea, compleja, pero que al mismo tiempo permite obtener resultados más certeros.

Todo se integra para la evaluación: eventos de sequía con el uso de CHIRPS y NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada), ensayos para determinar fisiológicamente requerimientos térmicos del nogal y el pecán, evaluación de variedades de vid en Tinogasta y de nuevo material de olivo, entre otros.

Decisiones

Interpretar con la experiencia de los actuales productores y los datos de las nuevas tecnologías, permiten que este mapa tenga una dinámica de trascendencia para optimizar las producciones existentes o para determinar cuál será la conveniencia productiva a futuro. “Un proyecto productivo de una especie que todavía no está en la provincia, que no sabemos cómo se comporta, tendrá una base de información que nos permita hacer una evaluación previa de cómo sería el resultado de este nuevo de esta nueva especie o este nuevo cultivar en una determinada área” se explayó Aibar. “Catamarca desde su orografía ya te plantea un mosaico de característica geográficas climáticas que la hacen compleja y a la vez rica porque brinda oportunidades para la diversificación productiva que por ahí no lo tienen otras provincias” y que con la información adecuada se puede aprovechar.

Colores

En síntesis, “la información de cómo responde cada cultivar es lo que pretendemos poner en un mapa, decir en esta zona funcionaria mejor que en otra y permitir que los proyectos, que a futuro se planifiquen tengan la seguridad que lo van a poder explotar” con la mayor eficiencia posible, refrendó la especialista. Modelizar la información, sumar datos de 10 años de antigüedad a la actualidad, permitirán, para las producciones existentes optimizar su manejo y para las nuevas entender que se aprovecha más según la zona geográfica.

Convenios y protagonistas

Convenios: Ministerio de Inclusión Digital y Sistemas Productivos de Catamarca y Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, con el objeto de compartir información climática disponible. En gestión, Anexo Técnico con CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales).

Protagonistas: Vanesa E. Aybar, M. Laura Cano, Eber A. Delgado, Ivan P. Alvarez, Diego Romero; Gabriela A. Alemanno, Luis V. Prenol, Flavio I. Sosa, Pablo Sosa, Martín Eliazarián, Aristóbulo Rizo, Virginia Campos Olmos, Milena Gramaglia, Juan J. Cólica, Adrian Carrizo, Pablo Demín, Dante E. Carabajal; Pacífico Ortiz, Daniel Salgado Ibarra.

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