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Litio: la mirada que pretende marcar la diferencia en el comercio internacional

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14 de septiembre de 2022 - 10:24

La científica argentina Victoria Flexer analiza la situación del litio en el país: "Nuestro diferencial no debe ser el litio, sino el knowhow para extraerlo" y argumenta su posición.

“El litio no es un mineral escaso. Está presente en el agua de mar, y en algunas rocas. Sólo que allí es más difícil de extraer. Australia lidera hoy la producción de litio, extrayéndolo de las rocas. Por eso nuestro diferencial no debe ser el recurso, sino el knowhow para extraerlo y agregarle valor”.

La científica regresó al país en 2014 para radicarse en Jujuy, donde se puso al frente del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en torno al Litio, desde donde aporta su experiencia internacional.

Triángulo

Volvió al país en 2014, con el programa Raíces (que aporta un subsidio para que investigadores argentinos que están en el exterior puedan regresar y continuar su carrera en el país), pero no para radicarse en una gran ciudad sino en el corazón andino del llamado “Triángulo del Litio” (que abarca el norte de Argentina, Chile y parte de Bolivia). Desde el Centro de Investigación en Materiales y Almacenamiento de Energía de Jujuy (CIDMEJU), dirige un equipo que trabaja en varias líneas de investigación en torno al litio con el objetivo de agregarle valor y promover el desarrollo local en base a este mineral estratégico para la fabricación de baterías de dispositivos tecnológicos y en la próxima revolución de la movilidad eléctrica.

Ejes de trabajo

Acerca de lo que están investigando, la científica apuntó: “Mi grupo trabaja en dos grandes ejes. Uno es el de las baterías de próxima generación, más allá de las Ion-Litio que están en nuestros celulares y computadoras portátiles. Estamos trabajando en baterías de Litio- Azufre y Litio Aire que, a igual peso y volumen que las actuales, sean más eficientes y tengan mayor durabilidad. Otro gran eje es el desarrollo de tecnologías de procesamiento minero más sustentables para la extracción de litio, y que sean económicamente accesibles. La actual es una tecnología lenta, y consume mucha agua. Pero si logramos recuperar mayor porcentaje de litio por salmuera y además recuperar el agua que hoy se evapora, esto impacta en la sustentabilidad. La minería extrae recursos y debe dejar desarrollo local. En cuanto al desarrollo de baterías de próxima generación, hay otros grupos en el mundo investigando esto.

Reciclar recuperar reutilizar

Si bien varios estudios han probado que su capacidad es superior, todavía hay cuestiones tecnológicas que impiden su implementación masiva. Una de ellas es la mala ciclabilidad. Esto es, que con el tiempo las baterías van perdiendo capacidad, y aunque se las recargue, ya no duran lo mismo. Otro de los problemas, tanto en las actuales baterías como en las de próxima generación, es su reciclado, ya que tienen muchos componentes y separarlos es más costoso. Por eso la minería urbana (N de la R: la extracción de minerales y metales a partir del reciclado de componentes electrónicos en desuso) aún no es competitiva frente a la convencional. En lo que hace al desarrollo de tecnologías de extracción de litio más sustentables, hay menos gente en el mundo trabajando en estos temas y hemos logrado resultados interesantes que se están transfiriendo a la industria. Tenemos un convenio de desarrollo tecnológico con YTec (la empresa tecnológica creada por YPF y Conicet enfocada en soluciones para el sector energético) y una pyme jujeña, Dese Lithium, con la idea de llevar nuestras investigaciones más allá del laboratorio, a aplicaciones concretas”.

Extracción con menor impacto

Flexer refiere cómo responder desde la ciencia a las preocupaciones y resistencia de las comunidades a la extracción de litio en sus territorios por temor al impacto ambiental. “La ciencia puede responder tratando de estudiar y comprender los procesos de extracción en uso actualmente para dar una medida cuali y cuantitativa del impacto ambiental generado. Puede además tratar de desarrollar métodos extractivos de menor impacto ambiental. En cualquier caso, en algunas comunidades específicas, se han desarrollado rechazos muy fuertes a la minería en general. Intentar abrir o restablecer el diálogo con esas comunidades puede llegar a requerir un trabajo a ser abordado en conjunto con especialistas de las ciencias sociales, antropólogxs, sociólogxs, etc. que pueden contar con más herramientas para comprender el sentir de esas comunidades”.

Ciencia de vanguardia

Flexer está convencida de que “se puede hacer ciencia de primer nivel desde cualquier lugar de la Argentina. Tenemos excelentes profesionales que vienen de la Universidad de Jujuy y antes tenían que emigrar”, dice. Sin embargo, es cautelosa a la hora de comparar al litio con el oro o el petróleo. “Es cierto que tenemos mucho litio y que se necesita mucho para la revolución tecnológica y la movilidad eléctrica que se vienen. Esto es una oportunidad para la Argentina y los países del triángulo del litio, pero no somos los únicos que la tenemos. El litio no es un mineral escaso. Está presente en el agua de mar, y en algunas rocas. Sólo que allí es más difícil de extraer. Australia lidera hoy la producción de litio, extrayéndolo de las rocas. Por eso nuestro diferencial no debe ser el recurso, sino el knowhow para extraerlo y agregarle valor”, apunta. Y sobre hacia dónde habría que apuntar el desarrollo del litio para que no termine exportándose como un commodity, dice: “Para eso es muy importante el desarrollo de una industria de fabricación de baterías nacional. Esto requiere grandes inversiones, y también hay una cuestión de escala, que hace que cuanto más grande la fábrica, más rentable es”. *Red Argentina de Periodismo Científico. Por Gabriela Ensinck

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