ver más
Juana y Floriana

El INTA presentó dos nuevas variedades de colza con alto potencial industrial

23 de abril de 2026 - 11:04

En un contexto donde la diversificación de cultivos y la eficiencia de las rotaciones son claves para la rentabilidad de las economías regionales, el INTA dio un paso estratégico al presentar dos nuevos cultivares de colza primaveral: Juana INTA y Floriana INTA. Estos materiales, desarrollados bajo el Programa de Mejoramiento Genético de la institución, surgen como una respuesta técnica a la demanda de mayor estabilidad productiva y calidad sanitaria en la región pampeana y zonas de influencia.

Ciclos y plasticidad: Las claves del rendimiento

La elección entre estas variedades permite al productor ajustar su estrategia según la ventana de siembra y el esquema de rotación de cada lote.

• Juana INTA: Se define como un cultivar de ciclo largo. Según los ensayos, muestra una respuesta excepcional en siembras tempranas, lo que permite maximizar el aprovechamiento de los recursos ambientales y potenciar el rendimiento final.

• Floriana INTA: Con un ciclo de intermedio a largo, ofrece una mayor plasticidad. Al ser ligeramente más corta que su par, facilita la adaptación a diferentes esquemas rotativos, permitiendo una liberación del lote más ágil para el cultivo sucesor.

Sanidad y calidad: El foco en la industria

Uno de los mayores desafíos del cultivo de colza es el ataque de patógenos fúngicos. Lucrecia Gieco, coordinadora del programa de mejoramiento, enfatizó que la resistencia a enfermedades fue un pilar en el desarrollo de estos materiales.

"Ambos materiales fueron seleccionados por su buen comportamiento frente al cancro de la base del tallo (Plenodomus lingam). Realizamos rigurosos ensayos de inoculación artificial en invernáculo y evaluaciones a campo para garantizar esta superioridad sanitaria", explicó la especialista. Además de la robustez frente a enfermedades, estas variedades destacan por su excelente contenido de materia grasa, un factor determinante para la industria aceitera, que busca maximizar la extracción por tonelada procesada.

Validación regional e internacional

La robustez de Juana y Floriana no es azarosa; es el resultado de años de evaluación en redes de ensayos que abarcan desde Oro Verde (Entre Ríos) hasta Pergamino (Buenos Aires) y Barrow (sur bonaerense). Un dato no menor para la proyección comercial de esta genética argentina es que Floriana INTA ya cuenta con registro en Uruguay, donde ha demostrado una adaptación sobresaliente y rendimientos competitivos en los sistemas productivos del país vecino.

Con estos lanzamientos, el INTA reafirma su rol como motor de innovación para las cadenas agroindustriales, aportando herramientas genéticas que combinan sanidad, rinde y calidad industrial.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar