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No salta pero amenaza

Alerta y prevención: la calma tensa del NOA frente a la amenaza silenciosa de la langosta

29 de octubre de 2025 - 10:54

Pese a la ausencia actual de focos activos, se intensifica la vigilancia en las zonas críticas del país ante la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas. El organismo trabaja en la capacitación permanente y la cooperación regional como pilares de una estrategia que busca anticipar los brotes poblacionales de una plaga migratoria y transfronteriza.

En un contexto regional marcado por brotes importantes en años recientes, incluyendo no solo a Argentina sino también a Paraguay y Bolivia—países que se encuentran bajo emergencia sanitaria—el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) mantiene un estado de vigilancia estricta. Aunque el país sigue bajo el paraguas de la emergencia, la situación actual se caracteriza por una relativa tranquilidad, según afirmó Héctor Medina, coordinador general de contingencias y emergencias del SENASA.

«Estamos en el marco de una emergencia por situaciones de brote que hemos tenido importantes en los últimos años,» explicó Medina, quien destacó, no obstante, que «a pesar de estar en ese paraguas de emergencia eh hoy la situación nosotros la manifestamos como de calma». Esta calma no implica una inacción; por el contrario, representa una fase de máxima alerta preventiva, ya que aún no se han detectado focos recientes de la plaga en ninguna parte del país. Medina recordó que la langosta sudamericana es una plaga nativa y que «siempre está presente, pero no en niveles poblacionales que nos puedan llegar a alertar».

La intensificación del monitoreo en esta época del año es crucial, dado que la primavera y el inicio del verano, con el aumento de la temperatura, generan «condiciones predisponentes para que el insecto aparezca y podamos tener nuevos brotes poblacionales».

Las zonas de cría permanente y el factor hídrico

El SENASA no solo se enfoca en las condiciones ambientales generales, sino que posee identificadas históricamente las zonas de cría permanente de la plaga. Estas áreas son consideradas el ambiente ideal para las langostas, e incluyen un vasto territorio que abarca «La Rioja, Catamarca, pero que también incluye parte de Santiago Estero, Córdoba y el sur de Tucumán».

Estas provincias se encuentran bajo «vigilancia estricta, independientemente de que haya una emergencia o no». En paralelo a este monitoreo permanente, los técnicos evalúan de forma constante las condiciones ambientales, prestando especial atención a la precipitación. El factor hídrico es determinante: «al haber precipitaciones da la posibilidad de que haya vegetación y si hay vegetación aumenta la probabilidad de aparición de focos de langostas».

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