"Son cosas de su vida privada, pero lo va a afectar. Sobre todo, porque él siempre tuvo una postura pública en contra del aborto", dijo un dirigente del peronismo bonaerense. En el sector que promueve la candidatura de Florencio Randazzo también daban por caída una eventual postulación de Scioli. "Es un tipo que no puede mostrar gestión ni tampoco virtudes como conductor. Su principal activo era su imagen y esto le pega bajo la línea de flotación", evaluaron.
Con Cristina, dicen cerca de la ex presidenta, no tiene una relación fluida. Pero el vínculo no era malo. Ella lo recibió a solas en el Instituto Patria en agosto del año pasado. Tras la derrota electoral de 2015, pidió a los suyos que lo "cuidaran". Valoraba mucho la lealtad que le había demostrado.
De todas formas, en el kirchnerismo destacaron ayer que el ex gobernador ya había sido descartado como posible primer candidato a senador por la provincia de Buenos Aires. "Podía integrar la lista de diputados, quizás entre los primeros lugares, pero no iba a encabezar", afirmaron.
Una muestra de la caída de las acciones de Scioli antes del escándalo es su ausencia en las tres reuniones que organizó el kirchnerismo en las últimas tres semanas. En esos encuentros se consolidó un espacio entre La Cámpora, el PJ bonaerense, que preside Fernando Espinoza, y casi todos los intendentes del peronismo.
"No venía porque era un factor de discordia entre los intendentes. Muchos ya habían avisado que no lo querían como candidato", dijo a LA NACION un dirigente cristinista.
Los jefes comunales más enfrentados a Scioli son los que están del lado de Randazzo: Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham). Dentro del campamento kirchnerista tenía entre sus mayores detractores a Insaurralde y Fernando Grey (Esteban Echeverría), y como su principal aliado a Mariano Cascallares (Almirante Brown).
A contramano de esas supuestas resistencias, el ex gobernador se las arregló en los últimos meses para mostrarse con buena parte de los intendentes, incluidos Insaurralde y Grey.
Fuente: La Nación