Ayer, durante el espectacular operativo en la zona militar
del Aeroparque, las cámaras se quedaron con el hombre de casco, chaleco
antibalas y buzo gris. Era Ibar Pérez Corradi, el supuesto autor intelectual
del triple crimen de General Rodríguez, prófugo durante cuatro años y capturado
en Paraguay.
No. No era él. En realidad el hombre que bajó custodiado no
era el verdadero Pérez Corradi. Se trataba de un doble.
Mientras las cámaras se quedaban con algunos detalles, como
el buzo gris, el verdadero Pérez Corradi pasaba inadvertido como uno de los
tantos policías que vestían uniforme camuflado, informaron fuentes oficiales.
"Preferimos sobreactuar y no lamentar una desgracia. El operativo fue
impecable", confió una alta fuente de Seguridad.
Durante los cinco minutos que el falso Pérez Corradi
permaneció -detrás de un vidrio- frente a las cámaras en el Aeroparque, el
imputado era trasladado con una fuerte escolta hasta el edificio Centinela.
Quedó detenido en esa dependencia de la Gendarmería, uno de los requisitos que
impuso para facilitar su extradición a la Argentina.
Incluso, ya finalizado el operativo, el falso Pérez Corradi
se quedó durante unos minutos en una de las oficinas de la terminal aérea y una
persona con gesto dubitativo se acercó a saludarlo. El parecido físico con el
imputado era notable.
Esta mañana, finalmente, Pérez Corradi comenzará una larga
declaración ante la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, que instruye
las causas por el triple crimen de General Rodríguez y el tráfico de efedrina.