WASHINGTON- Los más feroces anti-Trump sueñan con una revuelta de último minuto, pero el colegio electoral, singularidad estadounidense, debería designar hoy casi sin ninguna duda al magnate inmobiliario como el 45º presidente de Estados Unidos.
WASHINGTON- Los más feroces anti-Trump sueñan con una revuelta de último minuto, pero el colegio electoral, singularidad estadounidense, debería designar hoy casi sin ninguna duda al magnate inmobiliario como el 45º presidente de Estados Unidos.
Los críticos de este sistema electoral juzgan que va en contra del principio "un hombre, una voz", que su efecto perverso es impulsar a los candidatos presidenciales a solo hacer campaña en un número limitado de estados, dejando de lado a grandes porciones del país. Pese a las críticas, este sistema de elección indirecta, que data de la Constitución de 1787, nunca fue modificado.
Cuando acudieron a las urnas el 8 de noviembre, los estadounidenses no eligieron al próximo inquilino de la Casa Blanca, sino a los 538 grandes electores que integran el colegio electoral, los encargados de votar al presidente.
Donald Trump logró una mayoría de 306 grandes electores, si bien su rival demócrata Hillary Clinton recibió más votos en las urnas.
Ocurre que cada estado cuenta con un número determinado de grandes electores, y el candidato que obtiene una mayoría de votos en un estado, se queda con todos ellos.
La situación no es nueva: ya había sucedido en 2000 cuando George W. Bush le ganó a Al Gore.
En el día de hoy, estos grandes electores se reúnen en cada uno de los 50 estados del país para designar al presidente y a su vice.Posibilidades
Resulta extraño que los grandes electores no sigan los resultados del comicio. Y, en los pocos casos registrados, ello no fue suficiente para modificar el nombre del futuro ocupante de la Despacho Oval. Los demócrata, que ven en la presidencia Trump un riesgo para la democracia, se aferra a la esperanza de que varios republicanos se desliguen del populista. En ese caso, sería la Cámara de Representantes la responsable de designar al sucesor de Barack Obama.