En Sudáfrica, un lugar poblado de criaturas extrañas.
En Sudáfrica, en la provincia de Northern Cape, se encuentra el Parque Nacional de Richtersveld, un desierto donde sólo hay que observar en detalle todo lo que hay en derredor para descubrir las criaturas vegetales más sorprendentes por sus formas y colores.
Árboles que almacenan agua en grandes vejigas, bulbos subterráneos, colores para reflejar el sol y hasta pelos pegajosos para atrapar la arena y protegerse del viento. Todo esto y mucho más se puede apreciar en esta región tan particular, que por sus criaturas extrañas, se trata de uno de los destinos más exóticos del mundo. No por casualidad la Unesco ha decidido convertirlo en Patrimonio de la Humanidad en 2007.
Richtersveld es un desierto montañoso con temperaturas que en verano pueden superar los 50° C, y con lluvias casi nulas. La extrema sequedad, obligó a cada especie vegetal a desplegar los mecanismos de supervivencia y adaptación al clima más extraordinarios para aprovechar la ínfima humedad que se puede obtener de la niebla en la madrugada.
El área del desierto de Richtersveld posee una de las mayores concentraciones de plantas suculentas, aquellas que para adaptarse debieron comenzar a almacenar agua en cantidades fuera de lo normal. Un ejemplo típico de planta suculenta son los cactus, con un exterior ceroso y un interior donde almacenan agua. Lo llamativo es que en esta reserva las plantas encontraron las formas más extraordinarias de hacerlo, una adaptación cuya forma se puede apreciar a simple vista hasta en los rincones más insospechados.
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La planta Halfmensboom, una de las más emblemáticas del área, significa literalmente la planta humana, por su parecido con la forma de una persona, una especie venerada por los aborígenes como si fueran la encarnación de sus antepasados. Algunas de las plantas suculentas de Richtersveld llegan incluso a mimetizarse de tal forma que se asemejan a las rocas de cuarcita blanca.
Con una variedad increíble de formas y colores, todas las plantas suculentas son expertas en almacenar humedad en el tejido carnoso de sus hojas o tallo para adaptarse a las temperaturas más extremas. No es casualidad que en Richtersveld se pueda encontrar la mayor diversidad de flora suculenta del mundo, con más de 650 especies, componiendo un paisaje que parece de ficción.
Las plantas de Richtersveld tienen hojas estratégicamente diseñadas para desviar hasta las raíces las pequeñas gotas de rocío de amanecer. Incluso hay plantas velludas y pegajosas que son así para poder atrapar la arena y protegerse del calor abrasador. La vegetación de este lugar increíble es en su mayoría endémica, adaptada como ninguna para sacarle provecho a un entorno estéril y desolado.
En la zona habitan además algunos reptiles, aves y mamíferos, y existen aldeas de algunos pueblos ancestrales que además gestionan el Parque Nacional.
Sin dudas se trata de un destino exótico por excelencia, ideal para los amantes de la naturaleza que quieren ver algo distinto.