El ex presidente mexicano Miguel de la Madrid Hurtado, cuyo mandato entre 1982 y 1988 quedó marcado por la llamada crisis de la deuda externa y el devastador terremoto de 1985, murió ayer en la ciudad de México a los 77 años.
La noticia fue confirmada por su hijo Enrique y generó reacciones inmediatas en la comunidad política y cultural, reportó la agencia de noticias DPA.
Lamento profundamente la muerte del expresidente Miguel de la Madrid. Enfrentó duras adversidades durante su mandato. Descanse en paz, escribió el presidente Felipe Calderón, desde Washington, en su cuenta de Twitter.
La Madrid, que había nacido el 12 de diciembre de 1934, sufría un enfisema pulmonar y llevaba varios meses en estado de salud delicado.
De hecho, en diciembre pasado fue internado por una insuficiencia respiratoria grave y circuló el rumor, rápidamente desmentido, de que había fallecido.
El ex jefe del Estado falleció ayer, a las 7.30, en el hospital Español del distrito federal.
En mayo de 1979, La Madrid asumió como secretario (ministro) de Programación y Presupuesto del presidente José López Portillo, y dos años más tarde se convirtió en el candidato oficialista para sucederlo.
Eso equivalía a un virtual consagración en tiempos en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) llevaba cinco décadas en el gobierno y nadie imaginaba que pudiera abandonarlo, cosa que iba a ocurrir sólo en 2000.
Cuando La Madrid asumió la presidencia, el 1 de diciembre de 1982, hacía cuatro meses que su antecesor había declarado la cesación de pagos de México, lo que arrastró inmediatamente a Brasil y la Argentina y generó lo que los economistas llamaron la crisis de la deuda externa y la década perdida para América latina.
Por el contexto restrictivo en que debió llevar adelante su gestión, varios historiadores lo consideran como el primer presidente neoliberal de México.
Durante su mandato ocurrió el terremoto de 1985, que dejó unos 10.000 muertos en la capital mexicana y obligó a una rápida reconstrucción que permitió que pocos meses después se jugara allí, con pleno éxito, el mundial de fútbol de 1986.
Su sucesión, en 1988, estuvo signada por el polémico triunfo del oficialista Carlos Salinas de Gortari frente al candidato de centroizquierda Cuauhtémoc Cárdenas.