El juez español Baltasar Garzón fue expulsado ayer de la carrera judicial tras haber sido condenado a 11 años de inhabilitación por ordenar escuchas telefónicas en prisión entre los principales implicados en la trama de corrupción Gürtel, ligada al Partido Popular (PP), y sus abogados. La decisión fue adoptada por la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que ejecutó la sentencia dictada el pasado 9 de febrero por el Tribunal Supremo, aunque debe ser ratificada por el pleno del mismo organismo, el próximo jueves.
El magistrado, de 56 años, ya fue notificado de la decisión, por lo que a partir de hoy deja su cargo al frente del Juzgado Central de Instrucción Número 5 de la Audiencia Nacional de España, desde donde se hizo mundialmente famoso por perseguir a violadores de los derechos humanos.
Por el momento la sentencia es firme, puesto que fue dictada por el máximo tribunal que imparte justicia en España. Sin embargo, Garzón tiene previsto recurrir ante el Tribunal Constitucional para que la sentencia quede en suspenso, argumentando que sus derechos fundamentales han sido vulnerados durante el proceso. De acuerdo con la sentencia, no podrá ejercer el cargo de juez durante 11 años, con pérdida definitiva del cargo y honores relacionados al mismo.