Investigarán el aspecto sociológico del cibercrimen
Un proyecto de la National Science Foundation de EEUU que durará cinco años.
La National Science Foundation de EE UU ha concedido una beca de 10 millones de dólares para una investigación de cinco años sobre el cibercrimen mundial, en concreto sobre su aspecto social y económico. Distintas universidades e instituciones analizarán las relaciones que se establecen entre los criminales y cómo funcionan sus mentes a la hora de delinquir.
Un grupo de científicos informáticos de la Universidad de California, en San Diego, el International Computer Science Institute de Berkeley y la Universidad George Mason han recibido una beca de 10 millones de dólares durante cinco años por parte de la Fundación Nacional de Ciencias estadounidense para hacer un mapa de las actividades ilícitas que tienen lugar en el mundo subterráneo de la ciberseguridad y para entender cómo funciona la mente de los cibercriminales.
La lucha contra las amenazas cibernéticas requiere algo más que la comprensión de las tecnologías y de los riesgos que están asociados, sino que también requiere la comprensión de la naturaleza humana, explica Stefan Savage, profesor de informática de la Escuela Jacobs de Ingeniería de la Universidad de California en San Diego, y uno de los directores de la investigación que ha recibido la beca. En el fondo, la seguridad cibernética es un problema humano. Trata de un conflicto, y las computadoras no son más que el medio donde se desarrolla este conflicto , señala, según la nota de prensa de la Universidad de California.
Entre sus objetivos, los investigadores estudiarán cómo ganan dinero los criminales, sus relaciones económicas y sociales, y las diversas maneras en que interactúan con las víctimas para lograr sus objetivos. Los investigadores esperan que con una mejor comprensión de estas dinámicas, van a ser capaces de identificar las mejores oportunidades para intervenir contra y defenderse de la ciberdelincuencia.
La economía del crimen
La economía pasa al primer plano en la comprensión de cómo funciona el mundo del cibercrimen moderno, incluyendo los motivos que están detrás de la gran mayoría de los ataques de Internet y los complejos mercados que los apoyan. Las interacciones sociales son la clave para la comprensión de cómo lugares tales como Facebook y Twitter presentan nuevas oportunidades para los ataques y la manipulación, y para comprender las relaciones entre los ciberdelincuentes, que en gran medida dependen los unos de los otros en cuanto a servicios y know-how.
La subvención financiará este tipo de trabajo interdisciplinar, pero con mayor amplitud y escala. Los investigadores se centrarán en cuatro áreas clave.
Una es la economía del e-crimen. Los investigadores tratarán de obtener una mejor comprensión de cómo los ciberdelincuentes ganan dinero mediante diferentes estafas. Se examinarán tanto tácticas publicitarias (spam, el abuso de los motores de búsqueda), como el robo de datos del usuario, como las credenciales de su cuenta financiera. También se obtendrá una mejor comprensión de la infraestructura en que confían los cibercriminales, incluyendo los kits de phishing, de distribución de malware y botnets.
Otro punto es el papel de las redes sociales. Facebook y Twitter se han convertido en un nuevo campo de batalla en seguridad cibernética, donde los delincuentes explotan la confianza de los usuarios para diversos fines. Los investigadores trazarán el mapa del ecosistema de los atacantes que se alimentan en las redes sociales y las formas en que utilizan la manipulación social para sus actividades. A continuación, tratarán de comprender en qué medida se aprende el comportamiento online seguro y se transmite a través de redes sociales, y cómo estos resultados podrían ser aprovechados para mejorar la seguridad online.
Otro factor a analizar son las redes sociales subterráneas. Los investigadores estudiarán la confianza entre ladrones y analizarán cómo las relaciones entre los delincuentes se establecen, se mantienen y evolucionan. Los científicos tratarán de entender cómo los ciberdelincuentes pasan de ser novatos a convertirse en mentes criminales. También tratarán de comprender cómo se generan las ideas en el subsuelo de los delitos cibernéticos; cómo se difunden nuevos fraudes, y cómo se gestiona la confianza en la construcción de relaciones criminales.
Por último, se analizará la eficacia de la intervención. Los investigadores esperan poder medir la relación entre las prácticas de seguridad y sus resultados, incluyendo la comprensión de cómo las diferentes defensas, intervenciones y estrategias educativas afectan en la práctica al éxito de los ataques cibernéticos.