La baja del Mono Jojoy en Colombia, sería el más duro golpe militar contra las FARC
La muerte de Jorge Briceño alias el Mono Jojoy , dado de baja ayer en Colombia en lo que sería el mayor golpe en contra de las FARC, simboliza para esta nación un triunfo incluso mayor al de Raúl Reyes, por considerarse que el representaba el símbolo del terror. afirmó el Presidente Juan Manuel Santos en Asamblea de las Naciones Unidas.
La llamada Operación Sodoma en la que fue dado de baja el cabecilla guerrillero había sido aprobada por Santos antes de viajar a Nueva York.
En los combates murieron unos 20 guerrilleros y fueron heridos cinco militares, que se encuentran fuera de peligro, según las autoridades.
El gobierno colombiano pagará una recompensa no precisada, informó el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, dijo a radios en Bogotá que el gobierno personas cercanas al círculo del jefe rebelde, quienes habrían suministrado la información que permitió su ubicación.
En marzo de 2009, Santos, entonces ministro de Defensa, había anunciado una recompensa de 7.000 millones de pesos (unos 3,8 millones de dólares al cambio actual) por informaciones que facilitaran la captura de Jojoy.
En una alocución grabada en Nueva York y transmitida en Colombia, Santos advirtió a los comandantes guerrilleros que los seguirá persiguiendo. Una vez más les notifico a los cabecillas de las FARC y a los guerrilleros: Vamos por ustedes. No ahorraremos esfuerzo alguno, dijo.
Tengan la certeza de que no bajaremos la guardia. Personalmente seguiré al frente de la ejecución de la estrategia que nos permita consolidar la seguridad de los colombianos, añadió.
Santos asumió la presidencia en agosto pasado y era ministro de Defensa cuando fue abatido Raúl Reyes, entonces el segundo al mando de las FARC, en un bombardeo en lado ecuatoriano de la frontera con Colombia el primero de marzo de 2008.
Se trató de una operación 100% colombiana, había enfatizado previamente el mandatario. Estados Unidos brinda una asistencia militar a Colombia para la lucha contra la guerrilla y el tráfico de drogas, que desde el año 2000 sumó desembolsos por 6.000 millones de dólares.
Washington afirmó que la muerte de Briceño representa una importante victoria para Colombia, según un portavoz de la Casa Blanca, Mike Hammer.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, felicitó a las autoridades colombianas y advirtió a la guerrilla que el camino armado que transitan se va cerrando cada vez más.
La senadora colombiana Piedad Córdoba, quien en los últimos tres años medió en la liberación de 14 secuestrados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pidió privilegiar el diálogo sobre la guerra.
El aplastamiento del otro no fortalecerá la democracia, dijo al instar al gobierno y a las FARC a sentarse para que se definan mutuamente las acciones a seguir, la entrega de los cautivos, acuerdos de derecho humanitario y el diálogo sobre temas políticos.
En tanto, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, rehén de las FARC entre 2002 y 2008, consideró la guerrilla se alivia del peso que tenía el Mono Jojoy, conocido como el guerrero, a diferencia del máximo jefe del grupo guerrillero Alfonso Cano, un comandante más político, que quizá podría con más facilidad iniciar un proceso de paz.
Cano propuso un diálogo al presidente Santos el 30 de julio, una semana antes de su toma de posesión.
Santos dijo que para iniciar conversaciones, las FARC deben abandonar las acciones violentas, liberar a los secuestrados que mantienen cautivos y cesar el reclutamiento de menores de edad.
Briceño, llamado el Mono (rubio) Jojoy por sus cabellos claros, era hijo de campesinos y según la policía se vinculó a las FARC en 1975. Las autoridades discrepan sobre su verdadero nombre, según algunas fuentes Luis Suárez y según otras Julio Suárez.
El insurgente tenía en Colombia 62 órdenes de captura por homicidio, secuestro y terrorismo. También era requerido en Estados Unidos por cargos de tráfico de drogas y secuestro. El cuerpo sin vida del jefe guerrillero llegó en la noche del jueves a Bogotá para su plena identificación por parte de Medicina Legal.
Las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llevan 46 años de lucha armada, y actualmente contarían con unos 8.000 combatientes, según el ministerio de Defensa.