La zona, llamada Islas de las Flores, sufrió los avatares del tiempo. 68 personas fueron hospitalizadas.
Las inundaciones y los corrimientos de tierras causados por lluvias torrenciales dejaron al menos 32 muertos y decenas de heridos ayer en la isla portuguesa de Madeira, sobre todo en su capital, Funchal, donde los testigos describen una situación caótica.
A última hora del día se esperaba la llegada del jefe de gobierno, José Sócrates, y del ministro del Interior, Rui Pereira, a la llamada isla de las flores, un pequeño paraíso turístico de 250.000 habitantes a 900 km al sudoeste de Portugal y a unos 500 km de las costas marroquíes.
El aeropuerto de Funchal permanecía cerrado anoche. Todavía no tenemos una previsión de reapertura, precisó un portavoz de Aeropuertos de Portugal (ANA).
Según el último balance provisional del gobierno regional autonómico, murieron 32 personas y otras 68 se encuentran hospitalizadas.
Un corresponsal de la AFP en Funchal vio cómo la lluvia caída durante toda la noche se transformó a media mañana en lluvia torrencial, como una lluvia tropical. Era un verdadero caos, contó. Los ríos se salieron de su cauce, las carreteras se convirtieron en torrentes, arrastrando barro y desechos y provocando corrimientos de tierra.
Además, los vientos que sobrepasaban los 100 km por hora y el mar embravecido causaron cuantiosos daños materiales en la isla.
Las inundaciones destruyeron puentes y casas, en particular en la región de Funchal y de Ribeira Brava, en la costa sur de la isla. Al anochecer, algunos barrios seguían privados de teléfono y de luz.
Por el día, varios hoteles de la isla, fueron evacuados.