Brasileños van a las urnas para elegir al sucesor de Lula
También escogerán a los gobernadores de 26 estados más el Distrito Federal, renovar la totalidad de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado.
Más de 135 millones de brasileños están convocados hoy a las urnas para escoger al sucesor del carismático presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en unos comicios que parecen destinados a definirse en favor de la oficialista Dilma Rousseff.
La jefa del gabinete ministerial de Lula y ex ministra de Energía, de 62 años, encabeza todos los sondeos de intención de voto con una ventaja suficientemente cómoda como para convertirse en la primera mujer en presidir el gigante sudamericano.
Para los analistas, la única duda que resta dilucidar es si la ventaja será suficiente como para que la ex guerrillera y economista designada por Lula para sucederlo, gane en primera vuelta hoy, o si tendrá que disputar un balotaje previsto para el 31 de octubre.
La mayoría de los sondeos, sin embargo, indican que solamente existirá un segundo turno si Rousseff pierde unos cuatro millones de votos en el corto plazo que resta hasta el clausura de las urnas, algo que parece poco probable.
Estoy convencido de que la mayoría del pueblo quiere la continuidad del gobierno, porque este gobierno tiene una aprobación de 80 por ciento. Entonces, creo que la gente quiere que la política continúe y por eso pienso que Dilma (Rousseff) va a ganar, dijo Lula el viernes en un rápido contacto con la prensa.
El socialdemócrata José Serra, ex gobernador de Sao Paulo de 68 años, aparece en los sondeos con una desventaja de unos 20 puntos con respecto a Rousseff y se ha visto estancado en ese margen en las últimas cuatro semanas.
A su vez, la ex ministra de Medio Ambiente Marina Silva, de 52 años, que aparece tercera en las intenciones de voto, tiene remotísimas chances de pasar al segundo turno según los sondeos, pero un eventual crecimiento de su candidatura por el Partido Verde podría restarle votos a Rousseff en la recta final, advirtieron los expertos.
El nuevo presidente brasileño que surja de las urnas esta noche tendrá por delante la gigantesca tarea de sustituir en el Palacio de Planalto al carismático Lula, quien llega al fin de su gobierno con una popularidad superior a 80% tras dos mandatos consecutivos.
La popularidad de Lula es tal que logró que Rousseff, una ministra virtualmente desconocida en el país hasta hace cuatro meses, pasara a ser la favorita para ganar las elecciones.
Estoy preparada para ser la primera presidente de Brasil. (...) Mi meta es hacer de Brasil un país desarrollado, dijo Rousseff.
Perfiles
La economista Dilma Rousseff, una ex guerrillera dueña de un temperamento explosivo y enorme capacidad de trabajo, busca ser la primera mujer en asumir la Presidencia de Brasil gracias al apoyo del carismático Lula da Silva.
Ser la primera presidente de Brasil, es el objetivo que nos mueve, dijo Rousseff cuando el Partido de los Trabajadores (PT) oficializó su candidatura en junio.
Nacida en diciembre de 1947, Rousseff fue la jefa del Gabinete Ministerial (2005-2010) en el gobierno de Lula (2003-2010) y sin lugar a dudas la persona más influyente en el aparato gubernamental después del propio presidente, quien la escogió a dedo y se convirtió en su principal promotor.
La candidata es dueña de un temperamento definido como explosivo por diversos allegados, e incluso ya ha sido acusada de humillar a ministros y auxiliares en reuniones y lugares públicos. El vicepresidente José Alencar, uno de sus más firmes defensores, la definió como brava.
Estoy en un gobierno, en un país en el que ningún hombre asume sus posiciones. Soy la única mujer, y la única persona en Brasil, dura cercada por hombres suaves, afirmó entre risas Rousseff al explicar su fuerte temperamento en un encuentro con periodistas en Sao Paulo.
El economista José Serra es un ex gobernador de Sao Paulo y ex ministro de Salud que enfrenta su segunda elección como candidato presidencial socialdemócrata, con el bagaje a cuestas de haber convertido a Brasil en un referencia mundial en la lucha contra el sida.
Serra, de 68 años, fue ministro de Salud en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, y desde esa cartera implementó el programa que pasó a ofrecer tratamiento y cuidados gratuitos a los portadores del virus HIV y a los enfermos de sida.
Ese ambicioso programa también multiplicó la capacidad local de producción de medicamentos genéricos, área en la que el país es uno de los más avanzados del mundo.
Aunque comenzó la campaña al frente de todos los sondeos de intención de voto, llegó a la recta final de la batalla con un desventaja de 25 puntos porcentuales ante la favorita, la candidata oficialista Dilma Rousseff.
Nacido en Sao Paulo en 1942 en el seno de una familia de emigrantes italianos, comenzó su carrera política como líder estudiantil, cuando cursaba Ingeniería Civil, en Sao Paulo, en una época en que trataba de vencer su timidez con participación en grupos de teatro.
En 1963, Serra fue electo presidente de la entonces influyente Unión Nacional de Estudiantes (UNE).