domingo 10 de mayo de 2026

Probaron el ducto y ya está listo para el rescate de los mineros

El proceso de rescate va bien y lo iniciaremos al miércoles a las 0, confirmó el ministro de Minería chileno.

El encamisado final del pozo de 622 metros que permitirá la salida a la superficie de los 33 hombres atrapados en la mina San José se realizó en los 55 metros iniciales y ya se ultiman los detalles para comenzar el rescate final, que será mañana a las 0.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, informó ayer a la prensa que ya se bajó una cámara y los resultados vistos son muy promisorios dado que la jaula de rescate se adaptó al terreno, tanto en los lugares encamisados con un total de nueve tubos de acero como el sector mayoritario a recorrer a roca viva.

No hubo bamboleos, ni siquiera movimiento de polvo. La filmación fue muy alentadora, así que el proceso de rescate va bien y lo iniciaríamos el miércoles a las 0, dijo el ministro.

Golborne, quien dio el parte de prensa a la multitud de periodistas apostados en la mina San José, informó que ya ha finalizado el proceso de entubamiento en los 55 metros iniciales y que ahora se prepara una plataforma de cemento en el sector superior de unos 10 por 20 metros, que esperemos que fragüe lo más rápido posible.

Mientras tanto, por la tarde comenzaron los simulacros vía aérea con los helicópteros que transportarán a los mineros desde la boca de la mina hasta el hospital de Copiapó, donde estarán por unas 48 horas.

Además, se harán simulacros vía terrestre, dado que se prevé que haya mal clima para la noche del martes al miércoles.

Ayer, el ánimo de familiares y rescatistas era pura alegría y entusiasmo y el silencio que reinaba durante los primeros días fue reemplazado por música que sale de las distintas carpas que pueblan el campamento Esperanza.

El ministro de Salud, Jaime Mañalich, aseguró que los 32 mineros chilenos y el boliviano están bien física y anímicamente por lo cual estamos extraordinariamente contentos y confiamos que la operación rescate será exitosa.

El funcionario reiteró que los primeros en salir serán los más hábiles, a quienes les seguirán los más lábiles y luego los de mayor fortaleza y entereza, en un orden que recién será establecido a último momento, sin darle crédito a las versiones que indicaban que el primero en salir será el trabajador boliviano y el último Luis Ursúa, por su gran experiencia y entereza.

Antes cuatro rescatistas, dos enfermeros y dos expertos en minería, bajarán al pozo para explicar la metodología y asistir a los operarios en los últimas horas de espera hasta salir a la superficie.

Mañalich calificó a los 33 hombres como heroicos y patriotas e informó que se siguen entrenan, que están de buen ánimo y que serán sometidos a una estricta dieta calórica y energética para el operativo de rescate.

Hoy están todos más tranquilos que ayer, luego que la T-130 rompiera el pozo final. Sí hay un gran nerviosismo pero hoy están más tranquilos que nosotros acá en la superficie, dijo el titular de Salud.

Ayer por la mañana, los técnicos bajaron la jaula -sin rescatistas a bordo- en un simulacro que fue lo más real posible hasta los 610 metros, lo que significó que los hombres alcanzaron a tomar contacto con el aparato que los sacará a la superficie.

Recién hoy harán una prueba con un rescatista en el interior de la Fénix I, de origen austríaco y especialmente diseñada para el traslado de seres humanos.

La jaula tiene un largo de 3.93 metros y 66 centímetros de diámetro, suficiente para que entre cada uno de los mineros, los dos enfermeros y los dos expertos mineros que bajarán de apoyo en un total de 74 viajes. Según señaló el jefe técnico del operativo, André Sougarret, los factores de seguridad están cubiertos. Se movilizará la jaula con un guinche de freno y se trabajará con sistema de poleas y un motor conectado a un cable de mil metros de longitud y 24 milímetros de espesor, explicó.

En la prueba realizada ayer, la velocidad de la jaula fue de 2 metros por segundo, pero se espera trabajar a un metro por segundo, algo que dependerá del peso y capacidad física de cada minero para atravesar el viaje final de los 622 metros que los devolverán a la superficie.El abrazo de los familiaresArriba, sólo un familiar previamente elegido esperará a cada uno de los mineros para abrazarlos en la boca del pozo, mientras que otros dos seres queridos los aguardarán a unos cincuenta metros, luego de un breve chequeo médico.

Afuera, miles de periodistas seguirán de cerca los últimos pasos de un rescate inédito en la historia que se transmitirá en vivo.

Según lo programado se espera que estén presentes los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, y de Bolivia, Evo Morales, quien ya manifestó su interés de estar cerca de su coterráneo, Carlos Mamaní.

Saldrán fortalecidos o vulneradosLos 33 mineros que el 5 de agosto vieron cómo un derrumbe se interponía entre ellos y la vida, deberán enfrentar una nueva realidad totalmente distinta a la que vivían, cuando sean rescatados.

Con 68 días bajo tierra -hasta este lunes- de los cuales los primeros 17 con la incertidumbre de si podrían ser localizados, la experiencia vivida significa un antes y un después, según los psicólogos.

La vida de los mineros, como era antes, ya desapareció, afirma Enrique Chía, psicólogo de la Universidad Católica de Chile, para quien los mineros deberán readaptarse tras un proceso traumático.

Cuando te cambian abruptamente todas las condiciones de vida, tienes que readaptarte y descubrir habilidades que te ayuden a enfrentar esta etapa, llena de riesgos, explica Chía. Una persona que ha estado en una situación de muerte ha pensado en su situación personal. En este caso los mineros piensan qué han hecho en su vida y qué no, y para eso también es interesante acompañarlos con apoyo psicológico, según Margarita Loubat, psicóloga de la Universidad de Santiago de Chile.

El gobierno se ha comprometido a no dejar solo a este grupo de mineros, hoy convertidos en héroes nacionales, y les ha ofrecido un respaldo psicológico profesional mínimo de 6 meses en los que pueden tener momentos de tristeza y depresión, cuenta el ministro de Salud, Jaime Mañalich.

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