LIMA- Un paro de 24 horas en Perú para protestar contra la política económica del presidente Alan García se cumplió ayer con bloqueo de rutas y marchas, en una jornada en que manifestantes incendiaron la sede de un gobierno regional y 200 personas fueron detenidas en choques con la policía.
La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP, izquierda), que llamó a la protesta, calificó la paralización como contundente y exitosa a nivel nacional, según declaró Mario Huamán, secretario general del gremio.
El paro fue originalmente convocado para protestar contra las promesas incumplidas del gobierno y el alza en el costo de vida, pero ha servido para expresar inquietudes sobre múltiples temas sectoriales y regionales.
En un balance, el presidente García dijo que los peruanos no tuvieron voluntad de paro, pero reconoció que hay una insatisfacción en un gran sector de la sociedad peruana.
Saludo a los que han protestado pacíficamente y a los que han trabajado llevando su protesta en la cabeza, afirmó.
Sin embargo, el mandatario lamentó brotes de violencia en la ciudad amazónica de Madre de Dios (sureste), donde manifestantes saquearon e incendiaron la sede del gobierno regional.
Turbas descontroladas han incendiado el local del gobierno regional en Madre de Dios, e incluso han agredido con flechas al personal, dijo el jefe de gabinete Jorge del Castillo.
Hay hasta el momento 200 detenidos a nivel nacional al haber intentado hacer actos ilícitos, dijo el ministro del Interior, Luis Alva Castro.
El paro no ha tenido la acogida que sus dirigentes imaginaban, añadió.
Las detenciones se produjeron por intentos de huelguistas de bloquear carreteras, sobre todo en regiones del sur del país, las más pobres y que son las mayores opositoras al gobierno del presidente García.
Tal como se anunció en días previos las fuerzas armadas salieron a las calles en apoyo a la policía, encargándose de la vigilancia de aeropuertos y empresas estratégicas como de agua y electricidad.
En Lima el paro tuvo el efecto de producir una sensible disminución del transporte público.