300 casas se derrumbaron o quedaron tan gravemente dañadas, que tendrán que ser derribadas.
(Télam) - Dos muertos y 145 heridos dejó el sismo que el domingo sacudió el oeste de Grecia, según el último informe del Ministerio del Interior en Atenas, conocido hoy.
Además, 300 casas se derrumbaron o quedaron tan gravemente dañadas, que tendrán que ser derribadas, según despacho de la agencia DPA.
Las víctimas son una mujer de 80 años, que sufrió un infarto al corazón, y un hombre de 43 años que murió sepultado por el techo de su casa, según las últimas informaciones del Ministerio del Interior.
Algunas personas resultaron gravemente heridas al saltar a la calle desde los balcones presas del pánico. Otras fueron alcanzadas por paredes que se derrumbaban.
Entre ellas se encontraba una niña de nueve años a la que los bomberos lograron rescatar de las ruinas de una casa en el pueblo de Fostaina, cerca de Patras, durante una acción de salvamento de dos horas de duración, como mostró la televisión.
En otros casos los bomberos tuvieron que utilizar escaleras para poner a salvo a personas de casas dañadas por el sismo.
Temblor
El sismo, de 6,5 grados en la escala de Richter, se produjo a las 15.25 hora local y desató el pánico entre los habitantes de la densamente poblada península del Peloponeso. Miles de personas salieron corriendo a las calles.
El epicentro del terremoto se situó a unos 50 kilómetros al sudeste de la ciudad portuaria de Patras y a unos 200 al oeste de la capital griega.
Cientos de edificios, entre ellos numerosas escuelas, deben ser reparados. "Se trata principalmente de viejos edificios", dijo un portavoz del Ministerio del Interior en la radio. El balance de daños no es todavía definitivo.
Según las primeras estimaciones, al menos 3.000 personas se quedaron sin hogar.
Medidas
El gobierno ordenó que todas las familias que hubieran perdido su casa recibieran una ayuda de 3000 euros (unos 15.000 pesos). Los municipios otorgaron otros 2000 euros.
Los daños se produjeron principalmente porque el sismo se originó a una profundidad relativamente pequeña de diez kilómetros bajo tierra. Los sismólogos no descartan futuros sismos fuertes. Nadie debería regresar a su hogar si los pilares de sujeción están dañados, advirtieron los sismólogos.