YANGON, Myanmar (AP).- Un día antes de cumplirse una semana del devastador paso del ciclón Nargis por Myanmar (ex Birmania), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) criticó a la junta militar que gobiernas, al señalar que su negativa a permitir el ingreso al país de trabajadores de organizaciones sociales no tenía precedente en la historia de las labores humanitarias.
Aunque la junta militar parece conmocionada por el desastre del sábado pasado, que habría dejado más de 100.000 muertos, más de un millón y medio de personas sin hogar y a la espera de alimentos, medicamentos y refugio, muchas de ellas atiborrando monasterios budistas o simplemente sobreviviendo en la intemperie.
Poblaciones enteras quedaron sepultadas bajo el agua en el delta del Irrawaddy, la zona más afectada, donde flotan cadáveres en las aguas saladas y varios niños fueron arrancados de los brazos de sus padres. Los grupos de ayuda han advertido que miles de niños han quedado huérfanos y se prevé un inminente desastre médico sobre la región.
Un diario de la oposición local, la Voz Democrática de Birmania, con sede en Noruega, proporcionó detalles sobre la crisis en el delta del Irrawaddy, a donde han podido llegar pocos periodistas debido a que los caminos han sido destruidos y los puentes derribados por las aguas.
En tanto, el grupo de ayuda Acción Contra el Hambre (ACH) dijo que "la región del delta es conocida como el granero del país y el ciclón ocurrió antes de la cosecha. Si esta ha sido destruida, ello tendrá un efecto devastados en la seguridad alimenticia de Myanmar".
En la propia Yangon, el precio de la cada vez más escasa agua potable se incrementó en más del 500%, en tanto que los del arroz y el aceite se incrementaron en un 60% durante los últimos tres días, confirmó ACH. En medio de todo ello, el régimen militar de Myanmar dijo el viernes que efectivamente desea contar con ayuda internacional, pero no con personal extranjero acompañándola.
Una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que un vuelo de ayuda fue enviado de regreso a su punto de origen luego de que aterrizara en Yangón, ayer, debido a que transportaba a personal de ayuda y un equipo de búsqueda y rescate, además de representantes de los medios que no tenían permiso para estar en el país.
"Actualmente, Myanmar tiene como prioridad el recibir provisiones de ayuda de emergencia y realizar un gran esfuerzo en entregarla, con su propio personal, a las áreas afectadas”, dijo la declaración difundida por el diario oficial New Light of Myanmar. El anuncio ocurre en momentos en que expertos y ayuda muy necesitada esperan en el vecino país de Tailandia y otras naciones para ser enviados a la nación devastada por el ciclón, una de las más pobres del mundo. "Creanme cuando les dijo que el gobierno no permitirá la presencia de extranjeros en la zona devastada. El gobierno solamente se interesa en su estabilidad. No les importa el sufrimiento de la gente”, dijo Joseph Kyaw, dueño de una tienda de alimentos en Yangon, reflejando el sentimiento de miles de ciudadanos.