Una encuesta lo muestra ocho puntos por encima de su rival republicano John McCain.
WASHINGTON - Barack Obama comenzó ayer a centrar definitivamente su atención en las elecciones generales de noviembre, un día después de quedar a un paso de la candidatura presidencial demócrata y alentado por una encuesta que lo muestra ocho puntos por encima de su rival republicano John McCain.
Luego de vencer el martes en Oregon y de caer ante Hillary Clinton en Kentucky, Obama hizo una pausa en su campaña para las tres internas que quedan -Puerto Rico, Montana y Dakota del Sur- y viajó a Florida, uno territorio clave con vistas a las elecciones presidenciales de noviembre y a su eventual duelo con McCain.
"Anoche (por el martes) estuve en Iowa para festejar un momento significativo en nuestra campaña, porque alcanzamos una mayoría de los delegados que se asignan en esta elección. Y, entonces, estamos en el umbral de ser capaces de lograr esta nominación", dijo Obama ante decenas de partidarios en un acto en Tampa, Florida.
Clinton también estaba en Florida, en búsqueda de achicar su desventaja presionando para que se revoque la sanción que el partido impuso al estado por adelantar su interna -que ganó la ex primera dama- y se le permita enviar delegados a la convención demócrata que proclamará al candidato de la agrupación, en agosto.
En un acto, la ex primera dama dijo que Florida "aprendió por las malas qué pasa cuando sus votos no se cuentan y el candidato con menos votos es declarado ganador", en alusión al disputado escrutinio de la elección presidencial en el estado con el que el republicano George W. Bush llegó a la Casa Blanca, en 2000.
"La lección del año 2000 de aquí en Florida es tan clara como el cristal: si no se cuenta ningún voto, la voluntad de la gente no se hace realidad y nuestra democracia se menoscaba", agregó.
Con su desempeño de ayer (por el martes) en Kentucky y Oregon, Obama, senador por Illinois, quedó a sólo 64 delegados de los 2.026 necesarios para convertirse en el primer candidato presidencial negro de uno de los partidos mayoritarios en Estados Unidos, según informó la cadena de noticias CNN.
Obama también alcanzó el martes la mitad más uno del total de delegados que se pusieron en juego en las 53 internas celebradas hasta ahora en su histórica batalla con Clinton, que fue la interna partidaria más reñida en una generación y que atrajo a las urnas a una cifra récord de 33 millones de votantes.
Aunque simbólica, se espera que esta marca le asegure el respaldo de los cerca de 200 superdelegados que aún no se pronunciaron por algún candidato.
En efecto, Obama obtuvo ayer el apoyo de otros dos superdelegados, quienes, a diferencia de los delegados, pueden votar a quien quieran en la convención, sin estar atados al resultado de la interna en el estado al que representan.
El senador afroamericano también consiguió hoy otro importante espaldarazo sindical, el de la Unión de Trabajadores Mineros de Estados Unidos.
Clinton, que el martes prometió por enésima vez continuar en una carrera inexorablemente inclinada a favor de Obama, también logró ayer otro superdelegado.
Al igual que otras internas anteriores, las elecciones del martes en Kentucky pusieron en evidencia la polarización que la batalla causó en el seno del partido, en especial el rechazo de los seguidores de Clinton a votar a Obama si se convierte en el candidato presidencial y enfrenta a McCain el 4 de noviembre.
"Si eso es cierto, entonces es un problema. Pero no creo que vaya a ser cierto", dijo el ex senador por Colorado Gary Hart, quien experimentó en carne propia lo devastadoras que pueden ser las divisiones como jefe de campaña de George McGovern en 1972.
En declaraciones a CNN, Hart dijo que Obama hizo bien al haber empezado ya a tratar de unir el partido, y agregó que el senador "ya comenzó, prudentemente, la campaña presidencial".