sábado 20 de junio de 2026

Una tormenta complica la situación en Myanmar

RANGUN, (Reuters).- Una fuerte tormenta tropical se desató hoy sobre el delta del Río Irrawaddy en Myanmar, y empeoró la miseria de unos 2,5 millones de sobrevivientes desamparados tras el paso del Ciclón Nargis.

Si bien trascendió que el fenómeno había obstaculizado los esfuerzos de ayuda del gobierno, los generales de la ex Birmania insistieron en que el operativo funciona sin contratiempos. Sumado a esto, emitieron un decreto en los diarios locales en donde se deja ver que se tomarán acciones legales contra cualquiera que sea encontrado acumulando o vendiendo suministros de emergencia, en medio de rumores de que hay unidades militares locales que expropian camiones de comida, agua y ropa.

El principal funcionario de ayuda de la Unión Europea se reunió ayer con ministros en Rangún y los instó a aceptar a los trabajadores de ayuda internacionales y a equipamientos esenciales para evitar que siga creciendo la cifra de muertos, que según la Cruz Roja podría llegar hasta 128.000.

Acceso restringido a extranjeros. Anteriormente, los generales indicaron que no cederían en su posición de limitar el acceso de extranjeros al delta, temerosos de que eso pueda afectar su control sobre el poder.

"Ya hemos concluido nuestra primera fase de ayuda de emergencia. Vamos a entrar a la segunda fase, la etapa de reconstrucción", puntualizó esta semana el primer ministro, Thein Sein, a su homólogo tailandés, según lo citó la televisión estatal.

Poniendo de manifiesto dónde tiene concentrada su atención, la junta anunció el resultado abrumadoramente favorable a la Constitución apoyada por el Ejército en el referendo que se realizó el sábado último, pese a los llamados a que fuese pospuesto como consecuencia del desastre.

Dos semanas después de que la tormenta devastó la densamente poblada zona del delta del Río Irrawaddy, los suministros de comida, medicinas y refugios fueron enviados con cuentagotas a las comunidades afectadas.

En el pueblo de Bogalay, en el delta del río y donde se cree que cerca de 10.000 personas han muerto, la gente se quejaba de ser sometida a trabajos forzados y de la escasa existencia de alimentos en los centros estatales para refugiados.

"Tienen que romper piedras en los lugares de construcción, les pagan 1.000 kyats (1 dólar) al día, pero no les dan comida", contó Ko Hla Min, quien perdió a nueve miembros de su familia debido a la tormenta.

Junto al río en Bogalay aún hay cadáveres en estado de putrefacción, enredados entre los matorrales. Los campesinos pescan, se lavan y bañan en el mismo río.



Presión de la ONU

La organización, que sostuvo que más de medio millón de personas podría estar refugiada en asentamientos temporales, aumentó sus estimaciones de personas con necesidades urgentes a 2,5 millones y pidió una conferencia de donantes de alto nivel para abordar la crisis.

La televisión estatal de Myanmar aumentó el miércoles último la cifra oficial de víctimas a 43.328 muertos, 1403 heridos y 27.838 desaparecidos, pero expertos independientes dicen que las cantidades probablemente sean mucho mayores.
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