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Bolivia

6 de octubre de 2008 - 00:00
LA PAZ - El presidente Evo Morales y los prefectos opositores de cuatro de las nueve regiones de Bolivia reanudaron el domingo el diálogo para establecer acuerdos de paz, en medio de una fuerte crisis política y un panorama incierto que hace temer por el recrudecimiento de la violencia.

Las discusiones se llevan a cabo a puerta cerrada en la central ciudad de Cochabamba en presencia de observadores internacionales de la OEA, ONU, Unasur y Unión Europea y de las Iglesias católica y protestante.

Morales y los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Tarija, Beni y Chuquisaca reciben informes de dos mesas técnicas que intentan desde el 18 de septiembre un acuerdo sobre distribución de ingresos de las exportaciones de gas y otro acerca de gobiernos autónomos y el llamado a un referendo para votar una nueva Constitución.

Según fuentes reservadas consultadas por la AFP existen alentadores avances en las mesas referidas al impuesto a los hidrocarburos (IDH) y las autonomías.

De acuerdo a esa versión, el gobierno estaría en disposición de restituir los ingresos por el IDH recortados a las regiones este año -y que provocaron reiterados episodios de violencia como cortes de rutas, tomas de aeropuertos y saqueos de oficinas del Estado- para financiar un bono anual para los ancianos.

El Ejecutivo -que sustenta la idea de constitucionalizar las autonomías- también se encuentra llano a crear gobiernos autónomos departamentales, municipales e indígenas con potestad legislativa.

Los negociadores del gobierno plantearon, según las mismas fuentes, ceder en la aplicación de las autonomías a cambio de que la oposición viabilice en el Congreso la convocatoria a un referendo que consulte a la población acerca de una nueva Constitución.
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