La presidenta Cristina Fernández destacó la designación y consideró que “es una obligación” para el país participar del operativo para la liberación de rehenes en Colombia.
La presidenta Cristina Fernández valoró ayer la designación de su esposo, Néstor Kirchner, como mediador ante las FARC, y consideró que "es una obligación" para el país participar del operativo multilateral para la liberación de rehenes en poder de la guerrilla.
"Lo hemos hecho con la convicción que siempre nos ha llevado todo lo que tiene que ver con acción humanitaria y porque creo que la República Argentina debe tener en este campo, y en cualquiera que se le solicite en el ámbito internacional relacionadas con estas cuestiones, un rol de cooperación, colaboración y especialmente solidaridad ante el sufrimiento humano", sostuvo la jefa de Estado.
Durante un acto en la Casa de Gobierno, donde anunció obras para Puerto Deseado, en la sureña provincia de Santa Cruz, la mandataria completó: "Creo que estamos ante una tarea que es nuestra obligación".
"En todo lo que podamos contribuir a esa tarea allí estaremos. Especialmente para ayudar siempre ante todo aquello que significa violar la sagrada condición humana, sometiendo a la personas a situaciones que son vejatorias de sus más elementales derechos. De allí la participación del ex presidente Kirchner", apuntó.
Incluso, la mandataria reveló que hizo llegar al presidente colombiano, Álvaro Uribe, su compromiso con la causa "hace 6 ó 7 meses" atrás luego de la visita de la madre de Ingrid Betancourt, Yolanda Pulecio, a la Casa Rosada.
"Remití una carta al presidente Uribe solicitando que hiciera todo lo posible para llevar a cabo el canje humanitario en virtud de que temía por la suerte de los detenidos y consideraba que era imperativo hacer algo para resolver esa situación", señaló.
Cristina, quien no dudó en sumar a su país a la comisión internacional que actuará como garante de la liberación, ya había adelantado su compromiso con la causa por los secuestros de la guerrilla colombiana en tiempos de campaña, aunque incluso abordó el tema durante su discurso de asunción presidencial ante la Asamblea Legislativa y en ocasión de la cena de gala ofrecida a dignatarios extranjeros la noche anterior a la ceremonia de jura.
Además, el caso de Betancourt se incluyó en la agenda de trabajo de Cristina durante su primera día en la Casa Rosada, cuando no sólo recibió a Puceiro en su despacho sino que, además, mantuvo audiencias con Uribe, y con su par de Venezuela, Hugo Chávez.
En este marco, la presidenta Kirchner se mostró confiada en que la colaboración de estos siete países en el conflicto permita "aliviar situación" en Colombia y confirmó que este miércoles volvió a comunicarse con Uribe y con Chávez para "ultimar detalles" del operativo "y poder ayudar en todo lo que se pueda, desde la República Argentina".