La actividad agrícola es una actividad desafiante, ya que depende de varios factores que el productor no puede controlar: calidad del suelo, índice de lluvias, temperaturas, hierbas malignas, plagas, etcétera. Desde el mismo comienzo de la agricultura, el hombre ha buscado herramientas que le permitan superar estos obstáculos para garantizar la calidad de los cultivos y el éxito de la cosecha.
Tener conocimiento sobre los distintos insumos que ofrece el mercado para solucionar distintos problemas que son comunes en la actividad agrícola, puede marcar la diferencia al momento de hablar de producción y productividad de una cosecha.
En esta nota trataremos la oferta de agroquímicos que hay en el mercado, sus tipos y funciones.
El agroquímico es una sustancia que se utiliza para mantener los sembradíos libres de malezas, hongos, y otras enfermedades. Es realmente terrible para un productor ver como su trabajo de meses queda arruinado por una plaga indeseada. El uso de agroquímicos ayuda a mejorar la calidad y cantidad del producto que se cosecha.
Tipos de agroquímicos
Entre los agroquímicos podemos encontrar distintas variedades, algunas de ellas son las siguientes:
Herbicidas
Es un producto utilizado para eliminar las plantas que crecen indeseadamente en el terreno cultivado.
Dentro de este grupo encontramos varias distinciones: residual o no residual (cuánto dura el efecto del herbicida sobre el terreno); selectivos o no selectivos (pueden actuar sobre una planta específica o sobre una amplia gama de malezas); de preemergencia o de postemergencia (si se aplica antes o después de la germinación del cultivo.
Insecticidas
Sirven para mater insectos que perjudiquen la vida de los cultivos. A partir del siglo XX se empiezan a diseñar el primer insecticida sintéticos. En el siglo XXI, ya se diseñan productos menos tóxicos y más específicos.
Los productos con gran especificidad solo afectan a un organismo en particular (el insecto que se desea atacar) y no producen efectos adversos en otros seres vivos o en el medio ambiente. Otra característica positiva en un insecticida es una baja dosis letal, esto significa que el producto es letal utilizando poca cantidad.
Existen los insecticidas de efecto latente (el producto permanece en el lugar aplicado el tiempo suficiente para aniquilar a toda la plaga) que también son no acumulables (el producto se degrada sin provocar tóxicos).
Fungicidas:
Son sustancias químicas utilizadas para impedir el crecimiento de hongos y mohos perjudiciales. Hay tres hongos muy peligrosos para los cultivos que pueden ser combatidos a través de fungicidas: roya del trigo, el tizón del maíz y la enfermedad de la patata (este último adquirió fama durante la Gran Hambruna Irlandesa de 1840 donde aproximadamente un millón de personas murieron y un millón más emigró).
Los fungicidas se clasifican por su modo de acción (protectores o eliminadores); por su composición (distintos elementos como zinc, quininas o estaño); y por su campo de aplicación (protección de semillas, desinfección del suelo o directamente sobre las plantas).
Coadyuvantes
Coadyuvantes agrícolas son todos los productos que mejoran o facilitan la actividad de los agroquímicos o modifican las características de la solución que se pulverizará sobre los cultivos.
Para saber qué coadyuvante utilizar, se debe determinar cuál es la maleza, hongo o insecto que desea erradicar. Los coadyuvantes también generan ventajas al momento de la aplicación del producto como, por ejemplo, ayudar a utilizar menos producto, generando ahorro para el productor.
Cómo comprar un agroquímico
En los sitios web de venta de insumos agrícolas podemos encontrar una amplia oferta de agroquímicos. Estos sitios cuentan con amplias opciones de búsqueda y, en cada publicación, cada producto cuenta con una ficha que detalla sus características.
Hay que tener en cuenta que la mayoría de los cultivos están destinados a la satisfacción de nuestras necesidades básicas: desde la base de nuestra alimentación (papa, maíz, arroz, trigo, etcétera) hasta materias primas muy necesarias como, por ejemplo, el algodón.
Si una plaga pone en jaque la supervivencia de un cultivo específico, esto podría ocasionar grandes perjuicios: suba de precios, falta de acceso al producto faltante, recesión en las economías que dependen del agro. Si tenemos a nuestro alcance la manera de prevenir esta situación, es mejor hacerlo y evitar malos resultados.