El cajón de 18 kilos de buena calidad cuesta $1000 por mayor

Verduras por las nubes: por un kilo de tomate cobran $80

En el Mercado de Abasto los feriantes lamentan las pocas ventas, pero comprenden que no pueden bajar los precios. El zapallito sale hasta $ 80.
martes, 07 de agosto de 2018 · 04:10

Las bajas temperaturas de este invierno fueron desfavorables para la cosecha de una serie de verduras y frutas, que fuera de estación, también se comercializan. Este año los precios se dispararon a tal punto que la gente comenzó a evitar las compras de verduras como tomate y zapallitos, causando grandes pérdidas a los verduleros, quienes avizoran mejoras recién para el próximo mes. 
Desde los puestos de Cecilia Córdoba, y Juan Vega en el Mercado de Abasto, contaron que las

precios de verduras como tomate, morrón, zapallito y frutas como banana y manzana, tiene precios desorbitantes que superan los 60 y 80 pesos por kilo, y esto hacen reducir las ventas.  


“Estamos preocupados, no se vende porque todo está caro, estamos en la feria, pero no podemos hacer grandes ofertas porque a nosotros ya nos llega caro, sobre todo el tomate que está saliendo del norte del país y es de pésima calidad”, lamentaron desde el puesto de los Córdoba. 


Por su parte, Judit Vega, coincidió que las ventas son mínimas y que el tomate está caro, pero si es de buena calidad si se vende. 


“Tenemos tomates caros del norte y tenemos tomates que compramos a $1000 el cajón y esos tomates si lo lleva la gente es muy bueno y tiene un costo de $80 por kilogramo. Pero los tomates de la zona no son buenos y hay que venderlos a $60 porque compramos el cajón a $800.”


Además, comentaron que otras verduras que encarecieron por la temperada invernal es el zapallito verde, que por kilo ya se paga entre $60 y 80. 


“Aumentó todo. El zapallito verde, el pimiento, la cebolla aumentó, pero no mucho, al igual que la papa y la zanahoria, pero lo demás y verdeos aumentó muchísimo. Por un cajón de zapallitos se paga $750, y antes esto no pasaba. Se dice que es por las heladas y suele pasar, pero no de tal modo, pero pasó en otros inviernos”, dijo Judit.


En cuanto a los precios, recordaron que antes por un kilo de tomate de la mejor calidad se pagaba hasta $35, y por el mejor zapallito $25, pero ahora todo cambió porque son alimentos que escasean con el agravante que los productores que cosecharon comercializan a precios altos. 


“El tomate viene ahora de Salta de Bolivia, y la verdad viene muy malo porque de cada cajón que trae 18 kilos, 8 seguro no sirve porque se quemó por el frío y a esos los colocan debajo cuando el comprador los aprecia solo por arriba”, dijeron los verduleros. 

Frutas
Situación similar es lo que pasa con las frutas, ya que también tienen precio elevado, salvo la naranja que vienen desde las Colonias y de provincias vecinas, siendo la fruta de menor valor. Así por un kilo se paga $20, también se puede conseguir por menos. 


Mientras tanto por un kilo de banana se paga $40, pero si la banana es del norte sale $30. La manzana mantiene un precio de $35 en la mejor calidad. Todas tuvieron un incremento y seria por el costo de los fletes, a causa del aumento de los combustibles 

Gondolas 
Los precios de las verduras en supermercados es mas cara que las que se consiguen en el Mercado de Abasto o en las verdulerias de barrio. 


Empleados de supermercados comentaron a El Ancasti que algunas frutas y verduras son exportadas y eso encarece los productos. De este modo, comprar tomates, zapallitos, pimientos, y hasta bananas puede hasta doblar el precio de las verdulerías, como por ejemplo la banana de Ecuador, es de excelente calidad, pero ronda los $60 por kilogramo.

 

Según nutricionistas, comer sano cuesta más caro  

Una familia tipo precisa al menos $ 16.170 para comer bien, serian unos $ 135 por persona, por día. El dato surge de un estudio, realizado por la Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA y el Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA).


En este marco, en un informe publicado recientemente por diario Clarín, se informa que expertos evaluaron el costo de una “Canasta Saludable de Alimentos” armada según lo que aconsejan las Guías Alimentarias para la Población Argentina del Ministerio de Salud para este año.


Se trata de una dieta ideal, donde dos tercios de las calorías provienen de alimentos puntuados como de “calidad alta” por tener “alta densidad de nutrientes”, como lácteos, frutas y hortalizas frescas, legumbres, cereales integrales y pastas de sémola. En ese menú sano, otro 20% de las calorías surgen de opciones de calidad “intermedia”, como pan común, galletitas de agua, harinas blancas, arroz blanco, fideos comunes, papa, batata y choclo. Y el resto son artículos de “calidad baja”, que se deberían limitar, como el azúcar y los dulces.


Según el estudio, para comer así, una familia tipo gasta $ 12.430 en los alimentos de alta calidad: un 77% del presupuesto familiar.


Esto incluye $ 3.650 en lácteos y quesos, $ 2.830 en carnes y huevos, $ 2.390 en hortalizas (sin contar papa, batata y choclo) y $ 2.400 en frutas, a los que se suman $ 680 en cereales integrales, legumbres, avena y fideos de sémola, y $ 480 para los aceites. En los de calidad media se van otros $ 1.530 y en los de calidad mínima, $ 2.210.


Con su nuevo valor, la Canasta Saludable de Alimentos quedó 40,5% más cara que un año atrás y ya más que duplica los $ 7.473 ($ 62 al día por persona) que vale la canasta básica de alimentos del Indec.


Pero esa canasta, según los autores del trabajo, representa una dieta “pobre y desequilibrada”, apenas de supervivencia, donde solo el 33% de las calorías provienen de alimentos de alta calidad, 42% de opciones intermedias y un 25% de los de calidad mínima.


Lo que inquieta a los expertos es que, por segundo año seguido, la inflación afectó más a la canasta saludable que a la otra. Entonces, si en 2016 el costo de comer bien era 66% mayor, en 2017 la brecha se amplió al 92% y este año llegó a un 116%.


“Nos preocupa mucho cómo creció la brecha. Lo que muestran los datos es que hoy acceder a una dieta saludable tiene un costo muy superior a lo que puede pagar la población más vulnerable”, advirtió Sergio Britos, profesor de la Escuela de Nutrición de la UBA y director del CEPEA.


En conjunto, según el estudio, los alimentos de alta calidad aumentaron 48% en un año, los de calidad media 24% y los de calidad mínima, 17%.


Britos, también destaca que en un país donde 35% de los chicos y 57% de los adultos está excedido de peso, la suba de precios de las verduras y de la alimentación sana debe frenarse de inmediato y debe ser una medida política, ya que también podrían agravarse, alerta, las deficiencias de calcio, potasio y vitaminas A y C, que derivan en osteoporosis, hipertensión y un mayor riesgo de infecciones, ante la falta de consumo de alimentos sanos y hoy encarecidos.

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