CERCA DE LA AVENIDA CIRCUNVALACIÓN

Crecen los asentamientos precarios en la ribera del Valle

Se levantan viviendas muy precarias construidas con maderas, cartón y nylon. La mayoría son familias numerosas y viven de changas.
miércoles, 04 de julio de 2018 · 04:00

Las situaciones de pobreza se sigue expandiendo en distintos sectores de esta ciudad, se advierte un crecimiento en la cantidad de viviendas precarias que se siguen construyendo en la ribera del río del Valle, en la zona sur de la ciudad Capital, producto de la exclusión social y el desempleo, permanentemente se observa  una progresiva ocupación de terrenos por parte de grupos familiares, sin medir el peligro que significa instalarse prácticamente en el lecho del río.
Con chapas, trozos de maderas, cartón, nylons; levantaron sus frágil casitas, diminutas, donde habitan familias numerosas en muchos casos.

A las carencias que se observan a simple vista, se suman la falta de agua y energía eléctrica, y por estos días el frío los castiga con dureza, y para tratar de combatirlos hacen fuego con leña, lo que además es aprovechado para la “olla popular” que comparten donde el que puede aporta algo para comer.

“La estamos pasando muy mal, nos hace mucho frío y los niños lo sufren, pero tratamos de llevarla como se pueda, haciendo fuego”, explicó Karina una joven madre que vive con su pareja y dos niños en una pequeña habitación.

“Nosotros no tenemos donde más ir, tampoco quisiéramos estar aquí. Pero ¿Quién nos alquilaría una piecita si no tenemos trabajo? Lo poco que conseguimos con las changuitas que hacemos es solo para comer, pero ni eso alcanza por eso compartimos la olla con otras familias”, dijo la mujer que confesó que se instaló hace pocos días en este lugar.

“No tenemos otra alternativa, nadie nos ayuda, nadie viene a vernos como estamos”, dijo casi como una súplica. A estas familias continúan sumándose otras, que sin permiso y control de nadie, llegan buscando un pedazo de tierra donde poder construir "con lo que sea”, una habitación, con los riesgos sanitarios por no contar con baños y ningún otro servicio, en medio de basurales, y en el lecho de un río que –por ahora- se muestra seco, esperando el auxilio del Estado para poder vivir mejor. 

La cantidad de familias que en los últimos meses se instalaron precariamente va en crecimiento. De acuerdo con los relevamientos realizados recientemente en Banda de Varela llegan a superar 200 las familias que viven en asentamiento, en tierras fiscales, dispersas en las lomadas y para trasladarse construyeron callejones sin salidas y sin permisos.

Solo en Loma Negra unas 60 familias se asentaron abriendo calles con máquinas y viven en las lomadas. Otras 45 personas se asentaron entre Loma Negra y el barrio San José; unas 50 piden mejoras y 75 son las que conformaron el barrio San Francisco. 
Todas en tierras fiscales, todas sin los servicios esenciales. Según se informó, es muy difícil urbanizar a corto plazo, pero sí se harán mejoras de calles. 

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