La precariedad de las instalaciones eléctricas domiciliarias puede tener consecuencias fatales. Esta semana hubo dos casos que conmovieron a la sociedad: la muerte del padre Raúl Contreras en la parroquia de San Jorge cuando manipulaba una impresora y la de un niño de apellido Tejada de solo 7 años, quien falleció tras haber sufrido una descarga eléctrica al apoyarse sobre una columna de hierro que estaba electrificada. Sin embargo, no fueron los únicos, solo este año se dieron 2 casos más similares: uno en La Merced, cuando en octubre falleció Maximiliano Díaz (18) y otro en mayo en Tinogasta, que produjo el deceso de Ramón Fabián Pintos (37) también tras manipular artefactos eléctricos.
Alertan sobre el peligro de las instalaciones eléctricas precarias
Ante esta preocupante situación, desde Energía Catamarca SAPEM pidieron a los usuarios tomar los recaudos necesarios en las instalaciones internas de cada domicilio. Es que los operarios de la empresa no pueden ingresar a las viviendas, por lo que las instalaciones son responsabilidad de los usuarios. En el caso del padre Contreras, señalaron que podría haber sido una tragedia peor por la precariedad de las instalaciones de toda la parroquia, que era recorrida por cientos de personas a diario.
Para la EC SAPEM, en los últimos años las instalaciones eléctricas sufrieron una transformación por una mayor presencia de artefactos en el hogar.
Pidieron tener cuidado con las instalaciones eléctricas antiguas, porque no están preparadas para resistir la creciente demanda eléctricas y recordaron que los conductores tienen una vida útil de 20 años, por lo que si superan ese período son las principales causas de accidentes eléctricos si la sección (su grosor) no está de acuerdo con la potencia actual que consume la instalación. Ante ello solicitaron tener en cuenta que: el mal estado del material aislante, debido a la antigüedad del conductor, puede originar un cortocircuito, y se incrementa el peligro por la presencia de humedad en el lugar de instalación; el crecimiento desmedido de las instalaciones mediante el uso de extensiones y sin la asesoría de profesionales calificados puede ocasionar una sobrecarga en la instalación; los artículos comprados a precios reducidos y de baja calidad que incumplen normas pueden poner en riesgo la instalación; y que la ausencia de mantenimiento incrementa el nivel de riesgo.