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Descripción de un trastorno degenerativo del desarrollo biopsicosocial

5 de agosto de 2012 - 00:00
La legisladora fundamentó que el autismo no es una enfermedad sino un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas que caracterizan un trastorno degenerativo del desarrollo biopsicosocial. Se trata de una discapacidad severa y crónica del desarrollo. Se manifiesta durante los tres primeros años de vida y es más común en los varones que en las mujeres. Aparece en cualquier tipo de raza, etnia o condición social en todo el mundo. Las personas con este síndrome tienen un promedio de vida igual al de una persona en estado normal.



El conjunto de trastornos se lo puede clasificar en tres grupos. El primero, el trastorno de la relación social: no se relaciona con el mundo o con el entorno próximo. Su vínculo con las personas es anormal y no distingue los acontecimientos. El segundo trastorno es el de la comunicación que se manifiesta en los cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y el modo en que el niño maneja su cuerpo. El habla o el lenguaje no aparecen o retrasan o retrasan la aparición de que existen capacidades intelectuales evidentes.



El último trastorno es el psíquico, la falta de flexibilidad mental. El autismo no es curable pero sí tratable. Es por ello que la psicoterapia se perfila como la puerta de ingreso a la humanización. Las habilidades de comunicación de las personas con síndrome autista es una de las mayores dificultades. El lenguaje expresivo y receptivo es de gran importancia pero los autistas no se comunican con los otros porque están sumergidos en su propio mundo. Tienen incapacidad para establecer una comunicación y sus respuestas están afectadas por sus sentidos. Más del 50 por ciento no tiene lenguaje verbal, remarcó.



Además, Barros explicó que las conductas de un autista son involuntarias y experimentan dificultades sensoriales por una inadecuada respuesta a los estímulos internos. Tienen conductas extrañas, no temen a los peligros, no tienen imaginación, evitan el contacto con la vista y gritan sin causa. No tienen formada su estructura psíquica. El autista aprende de acuerdo a sus percepciones y sus intereses; se les hace muy difícil compartir el modelo pedagógico de una escuela.

Evolución

El síndrome autista se manifiesta entre el primer y el tercer año de vida.



?Primer año (lactante):



No se interesa por su entorno.



Permanece por horas sin requerir atención.



No responde a los brazos.



La sonrisa social no aparece.



No diferencia a los familiares.



Los juegos le resultan indiferentes.



?Segundo y tercer año:



Falta de respuesta emocional hacia los padres.



Movimientos repetitivos (mecerse, golpearse la cabeza, aletear las manos).



Tienen carencia de dolor.



No usan juguetes.



Tienen un retraso en la adquisición del cuidado personal.



No controlan esfínteres.



?Niñez:



Los trastornos se acentúan.



No se visten solos.



No se relacionan con otros niños.



El lenguaje es defectuoso.



Adolescencia y adultez



?Los trastornos son similares a los de una persona con retraso mental. El funcionamiento del autismo adolescente o adulto dependerá de factores como lenguaje y hábitos.





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