El ministro de Educación tomó juramento a la nueva funcionaria, reemplazante de Claudia Ruibal. Monllau prometió una gestión basada en “conformar equipos de trabajo”. En cuanto a los directores de nivel, dijo que “hemos definidos los perfiles pero todavía no los nombres”.
En un acto llevado a cabo hoy, alrededor de las 13, en el Salón de Acuerdos de la Casa de Gobierno, juró como nueva subsecretaria de Educación Blanca Monllau de Saleme, en reemplazo de Claudia Ruibal, a quien el gobernador le había aceptado la renuncia.
La designación en el cargo del Ministerio de Educación se hizo a través del decreto Nº 740.
En el acto estuvieron el propio Eduardo Brizuela del Moral y los ministros de Educación, Gobierno, Hacienda y Obras Públicas. También, los decanos de Humanidades, Tecnología y Ciencias Agrarias, de la Universidad Nacional de Catamarca; diputados de la comisión de Educación, representantes gremiales, docentes y familiares de quien asumía.
La nueva funcionaria, profesora en Letras, fue definida como una “docente de dilatada trayectoria en el sistema educativo”, por el ministro de Educación. Eduardo Galera leyó parte de su extenso currículum, que da cuenta de un importante desempeño en las aulas de varios niveles educativos.
Además, Blanca Monllau se desempeñó como directora de Educación Polimodal y hasta ahora como directora de Enseñanza Pública de Gestión Privada.
Después de la lectura del decreto de nombramiento y de la toma de juramento por el ministro de Educación, Monllau expuso que su gestión estará basada en “conformar equipos de trabajo”.
Además de a sus padres y al Gobernador, agradeció “a la subsecretaria saliente, profesora Claudia Ruibal, con la que he trabajado con el mayor de los respetos”.
Estableció que “todos sabemos que el sistema educativo es complejo, sumamente sensible, permanentemente está detonando por algún lado, y que está atravesado por múltiples factores. Por lo tanto, asumir en esta subsecretaría no es una tarea mágica. No puedo prometer soluciones milagrosas”.
Sin embargo, sí prometió “una gestión transparente, basada en el diálogo, en conformar equipos de trabajo”. Aludió a que tendrá que abordar algunos aspectos coyunturales que surgen en las escuelas y que no pueden tener como respuesta “un ya voy, luego iré, ya veré” sino soluciones inmediatadas.
Por otro lado, se abordarán “problemas estructurales que tienen que ver con estos vicios y cuestiones de fondo, que debilitan al sistema educativo”. “Sobre estas dos cosas hemos conversado con el ingeniero (Galera) y empeñaremos todo nuestro esfuerzo”, añadió.
En cuanto al equipo de colaboradores, dijo que “hemos definido los perfiles, pero todavía no los nombres; pero hemos coincidido con el ingeniero Galera en que tiene que ser gente que tenga mucha tiza debajo de las uñas, que conozca el sistema educativo, que lo haya transitado”.
Otra cosa importante que dijo es que “la intención de la subsecretaría no es esperar que la gente venga sino que la subsecretaría salga hacia la gente”. De esa manera elípitica, tomó distancia de lo que fue la gestión de Claudia Ruibal, a la que se le atribuye como error la falta de vinculación con la realidad del sistema educativo, en particular a propósito del escándalo por Laguna Blanca.