Violencia de género: condena de cuatro años y seis meses de prisión
Fue hallado culpable en tres hechos. Además, deberá realizar un tratamiento al respecto en el penal.
Desde el Servicio Penitenciario había llegado para escuchar el veredicto. Desde mediados de octubre de 2021 se encuentra privado de la libertad. El debate había comenzado el martes de la semana pasada. Llegó imputado por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal” (dos hechos), “lesiones leves calificadas por mediar una relación de pareja”, “amenazas simples” y “amenazas agravadas por el uso de arma”.
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Luis Guillamondegui. El Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal Augusto Barros. La defensa fue ejercida por el abogado del foro local Luis Marcos Gandini.
El acusado había contado su versión de los hechos. Negó las acusaciones por las presuntas agresiones sexuales y admitió su responsabilidad por las lesiones y las amenazas. La denunciante es su pareja. Tras una ampliación de la denuncia, la mujer contó que hubo dos agresiones sexuales meses antes. Frente al estrado pidió a los magistrados que la escucharan. Aseguró que las agresiones sexuales no sucedieron y que su pareja “la cuidaba por celos”.
El fiscal de Cámara solamente mantuvo la acusación por las lesiones y las amenazas y no acusó por los dos hechos de abuso. A la vez, solicitó una pena de seis años y siete meses de prisión.
A su turno, el abogado defensor, en su alegato, destacó que no hubo abuso y que la denunciante perdonaba al acusado. Ante el perdón, Gandini solicitó que se extinga la acción penal por conciliación y se dicte el sobreseimiento del hecho tercero y se lo absuelva de los hechos de abuso por la inexistencia del hecho. A la vez, de modo subsidiario, solicitó una pena de tres años de prisión en suspenso.
Finalmente, el Tribunal dio a conocer el veredicto. Por unanimidad, lo halló culpable en tres delitos de violencia de género: “lesiones leves calificadas por mediar una relación de pareja”, “amenazas simples” y “amenazas agravadas por el uso de arma”. En consecuencia, fue condenado a la pena de cuatro años y seis meses de prisión. También se resolvió que el Servicio Penitenciario Provincial arbitre los medios para la realización de un tratamiento en relación con la violencia de género y el consumo problemático de estupefacientes. Tras la lectura del veredicto, el ahora penado regresó al Servicio Penitenciario Provincial.
¿Qué hacer?
Ante una situación de violencia, propia o de una persona conocida, el primer paso es comunicarse a través de los distintos medios. La denuncia es importante para que la Justicia pueda arbitrar los medios y para poder facilitar los canales de las instituciones y organizaciones que están involucradas en el abordaje integral para que puedan intervenir.
Si te encontrás en una situación de violencia, pedí ayuda. Podés hacer la denuncia en la Unidad Judicial Especial de Violencia Familiar y de Género, ubicada en Esquiú 315, que funciona las 24 horas. También podés presentarte en las Unidades Judiciales de Capital, Valle Viejo y Fray Mamerto Esquiú.
La sede de la Fiscalía Penal –sita en Roca 50- es otra posibilidad para asentar denuncias. También podés acercarte a los Juzgados de Familia, en calle Perú 18. En el interior de la provincia, en cualquier comisaría o Juzgado de Paz.
Además, están habilitados la Línea 144 y el SAE 911. El servicio es anónimo y gratuito.
Espiral de violencia
La violencia funciona con una dinámica particular. Esta espiral es un círculo de la violencia. Así se explica por qué muchas veces las mujeres quieren levantar la denuncia o no pueden salir de esa relación violenta. Existen tres fases en este ciclo ascendente.
La Fase de tensión se caracteriza por una escalada gradual de la fricción y los conflictos en la pareja. El hombre violento expresa hostilidad pero no en forma explosiva; la mujer intenta calmar, complacer o evitar las molestias.
La Fase de agresión es el momento en que se hace totalmente visible la agresión, la mujer tiene pruebas para denunciar y motivación para solicitar ayuda y terminar el abuso, sin embargo el temor puede impedir que ésta tome las acciones pertinentes.
La Fase de conciliación o luna de miel es cuando el hombre violento suele mostrar arrepentimiento y pedir perdón y hace promesas de cambio y muestra afecto exacerbado.