Los bomberos brasileños retomaron ayer la búsqueda de dos personas desaparecidas tras el derrumbe de una pared rocosa de un cañón en un lago del interior de Minas Gerais (sudeste), que dejó al menos ocho turistas muertos.
Los bomberos brasileños retomaron ayer la búsqueda de dos personas desaparecidas tras el derrumbe de una pared rocosa de un cañón en un lago del interior de Minas Gerais (sudeste), que dejó al menos ocho turistas muertos.
"Nuestro equipo de búsqueda ubicó otro cuerpo, que estaba sumergido", dijo Rodrigo Castro, integrante del cuerpo de Bomberos de Minas Gerais.
Añadió que "en este momento tenemos ocho muertos confirmados y nos falta ubicar a dos víctimas que permanecen desaparecidas".
El sábado al mediodía, un gran fragmento rocoso se desprendió de un barranco y cayó, perpendicular, encima de cuatro lanchas que paseaban por el lago, una región turística de Minas Gerais.
En dramáticos videos compartidos en las redes sociales se puede ver el momento exacto en que el macizo se desprende y cae sobre las embarcaciones, ante el pánico de quienes presencian la escena desde las otras lanchas.
Otro de los registros muestra el minuto previo al derrumbe, en el que varias personas advierten que "están cayendo muchas piedras" y piden a gritos a los ocupantes de las otras lanchas que se alejen del paredón.
El presidente Jair Bolsonaro compartió algunos de estos videos en sus redes sociales y calificó el accidente como un "desastre lamentable".
Los muertos y desaparecidos viajaban en la embarcación que sufrió el mayor impacto bajo la roca, según los bomberos.
Otras 31 personas resultaron heridas, nueve de las cuales precisaron ser hospitalizadas.