En la jornada de ayer se conoció la triste noticia del fallecimiento de Ramón Iturre, quien se desempeñaba como canillita desde hace más de 50 años. Iturre tenía su puesto de trabajo en la esquina de las calles Rivadavia y República, en pleno casco céntrico de nuestra ciudad Capital. A pesar de los cambios sociales, continuó siendo el puente entre el diario impreso y la gente.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Información General >
Sentido adiós a Ramón Iturre, canillita de calle Rivadavia
Su hija fue quien, a través de un posteo en su cuenta de la red social Facebook, dio a conocer tan lamentable noticia.
En una entrevista con El Ancasti, Iturre nos comentó un poco más acerca de su vida y de cómo inició su larga trayectoria como canillita.
"Primero sabía lustrar zapatos yo y después ascendí a canillita; me siento orgulloso por la actividad que hago, porque éste es un trabajo digno, con mucho sacrificio, pero me ha dado muchas satisfacciones" expresaba Ramón Iturre ante las cámaras de este medio.
“El Ancasti pegó mucho en la gente; en sus tiempos a veces teníamos que ir a las 7 de la tarde para ver si podíamos conseguir diario al otro día, porque si se llegaba a romper algo se demoraba mucho para volverlo a hacer y se vendía muchísimo. Pero, gracias a Dios, todo bien, mucho sacrificio, pero es donde me siento orgulloso, poder hacer crecer a mi hijo, así que es una satisfacción para mí ser canillita y lo defiendo a muerte, quiero morir en lo mío, en esto”, contaba al medio.
Finalmente, agradeció a todos los lectores. “Gracias a toda la gente mayor porque si no lee el diario en papel no puede leer de otra manera. Ella nos está manteniendo a nosotros porque si no fuera por ella, por esa gente grande, ahora directamente ya no existiríamos. Yo le agradezco a toda la gente grande que sigue comprando el diario”, finalizaba la nota con El Ancasti.