"Se valió de su superioridad jerárquica en el ámbito laboral"
Un funcionario municipal fue hallado culpable. Había intentado besar a la fuerza a una empleada.
“Este abuso sexual ocurrió en una oficina pública del Estado y valiéndose esta persona de las facilidades de ingreso a la comuna por su condición de agente del Estado, porque de no haber sido agente del Estado, de no haber sido superior jerárquico, no hubiera podido realizar el delito en horas de la tarde como fue hecho, en un área o espacio que está dirigido para los empleados”, indicó el juez Correccional Javier Herrera en los fundamentos de la condena de un funcionario municipal.
Oportunamente, el fiscal de Instrucción de Novena Nominación, Jonathan Felsztyna, lo había imputado por el delito de “abuso sexual simple en grado de tentativa”. De acuerdo con la investigación, a mediados de 2022, en una de las oficinas de la municipalidad, la víctima se encontraba junto con su acusado en este ámbito laboral. El acusado la acorraló en ese espacio para intentar abusarla. La joven se resistió y como pudo salió de esa situación. Luego, radicó la denuncia.
A finales de septiembre se llevó a cabo el debate en el Juzgado Correccional de Tercera Nominación. El juez Herrera lo halló culpable y lo condenó a la pena de un año de prisión en suspenso.
“Valoro el relato de la denunciante. Dio una versión clara, sin fisuras y conteste con lo denunciado en su oportunidad. El acusado reconoció en su declaración que para la fecha del hecho detentaba el cargo de jefe de Despacho en esa dependencia y que la denunciante era becada”, precisó.
La denunciante había detallado que luego de esa situación se retiró de esa oficina. Aseguró que se sentía muy incómoda y pensó que pudo haber sido peor. No quería seguir sola con su agresor. Una vez fue fuera de esa oficina, se encontró con una amiga y le contó lo que había pasado. “El acusado, según le contó su amiga, tenía conductas impropias para un compañero de trabajo, como malos tratos, comentarios fuera de lugar, insinuaciones de tipo sexual.
Las circunstancias descriptas hasta el momento dan cuenta de que estamos frente a un claro caso de violencia sexual llevada a cabo en un contexto de violencia de género. Para esa época, la joven era becada asignada a ese lugar”, advirtió el magistrado.
En este contexto, quedó acreditaron que entre el acusado y la víctima “existía una relación asimétrica, derivada de la jerarquía laboral”. Se detalló que el acusado tenía 35 años, detentaba el cargo de jefe de la oficina.
En tanto que la joven tenía 25 años y era becada. Para el juez Herrera, esta relación fue claramente aprovechada por el imputado. “La amistad y el reconocimiento laboral de la víctima se entremezclaban con acosos, exigencias laborales e insinuaciones sexuales inapropiadas para el ámbito laboral en donde se vinculaban, todo expuesto a la vista de los propios compañeros, aun sabiendo de la personalidad introvertida de la joven, quien por momentos se veía ridiculizada y, no obstante, lo normalizaba”, destacó.
Toda esta situación fue aprovechada por el acusado. “Usó esa suerte de preeminencia, acercándose a la víctima, hasta encontrar el momento para acecharla sexualmente, con la expectativa de que lo aceptara en silencio, tal como aceptó y naturalizó el acoso desplegado a lo largo de años”, detalló.
Pericias
La pericia realizada por una profesional del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial describió al acusado como una persona manipuladora, especulativa y autoritaria. Además, utilizó una modalidad vincular no adecuada al ámbito laboral, con una actitud de aprovechamiento en el contexto laboral para ejercerlo sobre la denunciante. Estos indicadores prevalecen en las conductas misóginas, se advirtió.
“Se valió de su superioridad jerárquica en el ámbito laboral, como jefe. La víctima era una joven becada casi diez años menor. Se posicionó primero como docente y confidente, para luego desplegar una suerte de acoso laboral mezclado con una torpe demostración de atracción sexual, que implicaba bromas de mal gusto, conversaciones en doble sentido o de tinte sexual que la incomodaban. La oportunidad y falta de control de sus impulsos le jugó una mala pasada. Esto se aduna con la pericia psicológica del acusado, que lo describe como un sujeto con características personales idénticas a las detalladas por la denunciante y un modo de conducirse en el ámbito laboral que, sumado a la vulnerabilidad de la víctima, oficiaron como un caldo de cultivo para el abuso laboral y físico”, sostuvo el juez Herrera en los fundamentos.