lunes 30 de marzo de 2026
PRISIÓN PREVENTIVA PARA PADRASTRO

"Se aprovechó de la relación de pareja y de la condición de vulnerabilidad"

El acusado tiene más de 60 años. La víctima es una niña de 12 años que le confesó todo a una docente.

Las clases estaban finalizando y su rendimiento escolar comenzó a bajar. Sus docentes advirtieron que algo no estaba bien. En confianza con una de las maestras de su escuela, pudo confesar qué le estaba pasando. La niña, de tan solo 12 años, dijo que si bien extrañaba a su mamá, no quería ir en las vacaciones a su casa. Ella vive con su padre desde hace algunos años y suele ir a la casa de su mamá para las vacaciones. A medida que avanzaban con su relato, contó que su padrastro había abusado de ella, desde que era más pequeña. En la docente encontró la confianza para poder expresar ese sufrimiento. Cuando se lo contó a su madre, ella no le creyó.

La docente realizó la denuncia correspondiente. De acuerdo con la investigación, los abusos comenzaron en 2017. El padrastro de la niña fue imputado por “abuso sexual gravemente ultrajante calificado por la situación de convivencia preexistente (continuado)” y dos hechos de abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de convivencia preexistente (continuado) y corrupción de menores agravada por la edad de la víctima”.

Por este hecho, tomó intervención la Fiscalía de la Sexta Circunscripción Judicial, en La Paz. La semana pasada, la jueza de Control de Garantías, Corina Nancy Pérez, confirmó la prisión preventiva para el padrastro acusado por abuso, quien fue enviado al Servicio Penitenciario Provincial, de Capayán.

La magistrada fundamentó su resolución al considerar la especial situación de vulnerabilidad de la víctima, una niña de 12 años. “El delito cometido en el referido contexto de violencia sexual contra la niña desarrollado en el ámbito intrafamiliar por el concubino de su madre exige disponer de todas las medidas disponibles para asegurar la realización del juicio. Entiendo que se torna indispensable la confirmación de la solicitud de preventiva la prisión”, sostuvo.

Además, la jueza Pérez advirtió que en los delitos de abuso sexual se exige un análisis probatorio en el juzgamiento que no se ciña solo al hecho disvalioso.

Valoró que resulta fundamental el análisis del contexto y en ese norte, una de las testigos describió a la niña como “aún inocente”. “Su situación de alta vulnerabilidad emerge de ser de un pueblo pequeño, el acusado es concubino actual de su madre biológica, progenitores separados desde hace tiempo, que confía más en una docente que en su propia familia”, remarcó.

Por la gravedad del delito que se le enrostra, el peligro que implica, la conducta asumida por el incuso, quien se aprovechó “de la relación de pareja que lo une a la progenitora y frecuencia de trato, la especial condición de vulnerabilidad atento su corta edad y el estado procesal de estos actuados nada hace presumir que el incuso no intente eludir el accionar judicial”, resaltó. A la vez, aclaró que para el dictado de prisión preventiva se requiere cierto grado de acercamiento a la verdad. “Ya que no estamos ante una mera sospecha para ordenar una detención, sino que se ha logrado un escalón más elevado. Nos encontramos ante una caso de violencia sexual en el que la víctima es una niña y los niños conforman uno de aquellos colectivos que ha merecido especial amparo”, consideró.

En alerta

El abuso sexual en la infancia (ASI) es un delito que afecta el normal desarrollo de niños, niñas y adolescentes. También puede perturbar su desarrollo como persona adulta. La mayoría de estos casos suceden en el entorno intrafamiliar y son perpetrados por personas del círculo íntimo de niños, niñas y adolescentes. Es decir, son agredidos sexualmente por padres, tíos, hermanos, padrastros o abuelos, personas que debieran estar a cargo del cuidado y protección. De acuerdo con un estudio publicado por UNICEF en 2018, el 80 % de los casos de ASI sucedieron en entornos cercanos de niños y niñas.

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Canales de denuncia

La Línea 102 de Asistencia a Niños, Niñas y Adolescentes funciona las 24 horas, todos los días del año. A través de teléfono, se pueden denunciar casos de vulneración de derechos de chicos y chicas.

Otra de las formas para realizar las denuncias es a través de las Asesorías de Menores, que funcionan en Perú 18 o a los teléfonos 0383409003 o 09004 o 09013.

En casos de maltrato, es fundamental poner en conocimiento a la Secretaría de Familia, que funciona en el CAPE, en el Pabellón 24.

El Servicio Local de Capital de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes cuenta con la línea 3834 606915, que funciona de 9 a 13. A través de este servicio, se pueden realizar consultas y asesoramiento.

Las redes sociales no son la mejor vía para denunciar porque exponen a los niños en situación de riesgo.

Para mayor información, la Asesoría de Menores 1 tiene un espacio en Instagram con material simple y didáctico. De manera privada, se pueden realizar consultas.

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