domingo 30 de noviembre de 2025
"Sombras de la fe": arte para reparar el daño

"Sanar no significa olvidar; es aprender a vivir con la cicatriz"

La artista Agustina Moreno presenta obras de su serie sobre abuso sexual eclesiástico en torno al 25N.

“El proceso de una víctima no es lineal ni rápido. No empieza cuando ocurre la violencia ni termina cuando se denuncia. Es un tejido complejo donde conviven el miedo, la culpa impuesta, la resistencia, el cansancio, la búsqueda de ayuda, la valentía y la fragilidad”, expresó Agustina Moreno, una joven que encontró en el arte un medio para sanar. En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional por la Erradicación de las Violencias contra las Mujeres, el jueves último en la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales de Catamarca se llevó a cabo una actividad: “Proyecciones institucionales contra la violencia de género: cuidar la esperanza, entre luces y sombras”. Este encuentro fue organizado por la Oficina de la Mujer de la Corte de Justicia, la Asociación y la Asociación de Mujeres Juezas de Argentina (AMJA).

En la ocasión, Agustina, una joven sobreviviente de violencia sexual eclesiástica, compartió parte de su muestra artística. La artista transformó su experiencia en un lenguaje visual profundo y valiente. "En este Día Internacional por la Erradicación de las Violencias contra las Mujeres, tomo la palabra desde un lugar que todavía me tiembla un poco, pero que ya no se esconde: hablo como artista, como mujer y como sobreviviente", expresó.

La muestra exhibió cuatro piezas que forman parte de "Sombras de la fe", un proyecto mayor compuesto por catorce obras que completan un recorrido simbólico en contraposición a la estructura del vía crucis. De esta manera, toma una resignificación cada estación del vía crucis desde la perspectiva de una víctima que recupera su voz.

Mapa emocional

Agustina, recientemente recibida de profesora de Artes Visuales, explicó que crear estas obras fue su manera de enfrentar un proceso que llevó años. "Durante años cargué ese dolor en silencio, mientras luchaba contra las consecuencias de una violencia que no solo lastima el cuerpo, sino también la identidad, la confianza y la forma de caminar por el mundo", relató.

La artista describió su trabajo como un "mapa emocional" de un proceso que no es lineal ni rápido. Para dar forma a esta experiencia, Agustina se apoyó en el concepto jungiano de las sombras: esas partes internas que cargan tanto lo que se tiene como lo que se necesita. "Jung decía que solo enfrentándolas podemos transformarlas. En mi caso, el arte fue justamente eso: el lugar donde pude sacarlas a la luz sin que me destruyeran", explicó.

Las obras presentadas muestran distintas etapas de ese recorrido: el cuerpo atravesado, las miradas hostiles y las manos que juzgan, el acompañamiento profesional que sostuvo su mente, y finalmente, la posibilidad de habitar la vida desde otro lugar. "Sanar no significa olvidar. Sanar es aprender a vivir con la cicatriz sin que ella decida por nosotras", reflexionó.

Proceso de sanación

La artista fue víctima del sacerdote Juan de Dios Gutiérrez, quien en 2021 fue condenado a 12 años de prisión por “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso”. Agustina tuvo un rol activo en ese proceso judicial, su vía crucis; fue querellante.

"El arte, en este caso, no es solo un medio de expresión: es un acto político, un acto de memoria y un acto de reparación. Cuando una sobreviviente habla, cuando crea, cuando se muestra, no lo hace solo por sí misma. Lo hace por todas las que no pudieron, por todas las que no se les creyó, por todas las que aún tienen miedo", aseguró.

La serie completa de "Sombras de la fe" estuvo expuesta en el Museo Histórico Provincial. Además, Agustina participa actualmente de la muestra colectiva "Interrupciones: Crónicas Visuales" en el Hotel Ancasti, junto a otros jóvenes artistas catamarqueños. "Compartir esta obra es mi manera de decir que el silencio ya no tiene control sobre mi historia. También es mi forma de sumarme a la lucha por erradicar las violencias contra todas las mujeres. Mi deseo es que estas imágenes, estas sombras sacadas a la luz, puedan abrir una reflexión, un abrazo, una incomodidad o una pregunta. Algo que nos recuerde que esta lucha es urgente y que nos necesita a todas y todos. Gracias por escucharme, gracias por acompañar este camino y gracias por sostener esta lucha que, más que un acto de memoria, es un acto de futuro: no permitir nunca más que la violencia contra las mujeres sea invisibilizada”, concluyó.

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