Tras la polémica, desde el Centro de Estudiantes de la institución, elevaron una nota al rector Oscar Arellano, solicitando medidas urgentes frente a lo que calificaron como "graves agresiones psicológicas y humillaciones públicas" ejercidas por la directora del Nivel Secundario. En el escrito los alumnos advirtieron que la situación "compromete seriamente el bienestar, la salud mental y el desarrollo académico" de la comunidad educativa.
Entre los hechos denunciados, señalaron un "patrón de agresión verbal y psicológica" y acusaron a la directora de haber humillado públicamente a estudiantes. Incluso aseguraron que hubo alumnas sometidas a inspecciones indebidas de su vestimenta, "tocándolas en la zona de las polleras y obligándolas a medirlas frente a todo el curso y autoridades", lo que, según el documento, constituye "una clara agresión sexual y psicológica".
"Estas acciones no son incidentes aislados, sino patrones de conducta que están dejando consecuencias devastadoras en la salud mental de nuestro alumnado", advirtieron, sosteniendo que el "ambiente saludable y digno para el aprendizaje se ha desmoronado, siendo reemplazado por un clima de tensión y desconfianza". En la nota, exigieron "una intervención inmediata y contundente" para revertir la situación. "Esperamos una respuesta a la altura de la gravedad de los hechos expuestos y confiamos en su pronta acción".
Otros planteos a Arellano
El Centro de Estudiantes consideró oportuna la ocasión para plantear también cuestiones relacionadas, por ejemplo, con la salud mental de los alumnos. “Es alarmante y aberrante la total falta de empatía e intervención ante situaciones tan sensibles como los casos de suicidio e intentos de suicidio que han afectado a nuestra comunidad. Esta desatención pone en grave riesgo la vida de nuestros compañeros.
También cuestionaron las “medidas arbitrarias y perjudiciales” referidas al uso de celulares dentro de la escuela. “La confiscación sin conocimiento de celulares, a menudo sin justificación clara, interfiere con la comunicación y la organización de los estudiantes”.
En otro de los puntos cuestionan las “condiciones de estudio indignas”, indicando la falta de “recursos básicos, como la iluminación adecuada en las aulas, crea un ambiente de estudio deficiente que dificulta la concentración y el aprendizaje, evidenciando un descuido generalizado en la calidad educativa”.