martes 6 de diciembre de 2022

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Mirador Político

Pesados lastres en el distrito clave

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La penetración cada vez más profunda de la pésima imagen de los referentes del Gobierno nacional en el electorado catamarqueño estimula las turbulencias internas en el oficialismo, con más ímpetu a partir de la constatación de su correlato: el crecimiento en la consideración pública de las figuras nacionales con proyección presidencial de Juntos por el Cambio.

Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, Mauricio Macri, Patricia Bullrich; hasta Javier Milei, que carece de un personero catamarqueño, empieza a hacer pie en las preferencias, mientras Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Sergio Massa y los satélites de la interna justicialista se desploman.

A las puertas del año electoral, el fenómeno es particularmente visible, como siempre, en la Capital, que concentra el 45% del padrón de la provincia. No es casual que la dirigencia de este distrito clave sea la que mayores empeños invierte para precipitar un debate tendiente a revisar la gestión política del Frente de Todos y explorar dispositivos que permitan, si no revertir la tendencia, al menos neutralizar su impacto en el terreno electoral.

La Capital y sus adyacencias del Valle central son las geografías más permeables a la incidencia de la política nacional, que podrá ser cualquier cosa menos auspiciosa para el peronismo. Con un aditamento: por sus características demográficas y sociales, son también las más reacias al control de los aparatos y donde los adversarios del Gobierno están en condiciones de sembrar con más eficacia.

La dirigencia de San Fernando del Valle es la que presiente con más intensidad la acechanza y por eso acaudilla la resistencia a dos ideas que el Gobierno ha puesto a circular sin oficializarlas: suspender las PASO para la selección de los candidatos y hacer los comicios provinciales en octubre, junto con los nacionales.

Argumentos

Hasta ahora los únicos argumentos que se esgrimen a favor de ambas alternativas son el económico –el gasto sería excesivo- y un supuesto hartazgo de la gente con los rituales democráticos. Nadie atina a señalar, sin embargo, por qué le resultarían más convenientes al oficialismo desde el punto de vista político.

Los antagonistas intestinos consignan, en cambio, razones estrictamente políticas.

Al Gobierno, señalan, no solo no le sumaría un solo voto eliminar las primarias y unificar las elecciones provinciales con las nacionales, sino que, por el contrario, lo más probable es que se produzcan fugas hacia otras fuerzas de quienes no puedan intentar validarse en una contienda interna. Unir destinos con el declinante destino de la Casa Rosada, aparte, supone allanarle el camino a la oposición provinciana para que se cuelgue de los candidatos nacionales de Juntos por el Cambio en ascenso. Marzo parece el antídoto más lógico para conjurar este riesgo.

“Hasta Cristina maniobra para refugiarse en provincia de Buenos Aires”, advierten y subrayan un detalle novedoso de las visitas nacionales de Juntos: desembarcan con el libreto del ataque al Gobierno provincial bien aprendido y lo despliegan en sus conferencias de prensa y mitines. El discurso forastero no era tan localizado antes y empieza a lastimar en un escenario tramado por conflictos en el universo de la administración pública que tienen su punto más álgido en el sector Salud.

Primarias

Para estos sectores, las PASO son el dispositivo idóneo para oxigenar a un oficialismo que el año que viene ingresará en su duodécimo aniversario en el poder.

¿No ha ocurrido en ese lapso tan extenso nada significativo que amerite al menos un análisis?, se preguntan. ¿No hubo cambios en la sociedad que induzcan a pensar en la necesidad de reflejarlos para sostener consistencia?

Proyectan más allá: de ganar, el Frente de Todos, ex Frente para la Victoria, iría hacia los 16 años de vigencia.

Recuerdan también que no hay en toda la historia política de Catamarca fuerza que haya gobernado durante más tiempo que las dos décadas del FCS, ni apellido que se haya mantenido más en el Sillón de Avellaneda y Tula que el de los Castillo: 12 años, ocho de Arnoldo y cuatro de Oscar.

Es decir que la experiencia del FCS fue extraordinaria en términos de retención del poder y no pocos peronistas marcan que en ese derrotero fue central la competencia para adaptarse a las circunstancias coyunturales y espejarlas. Castillo corriéndose a favor de Eduardo Brizuela del Moral frente a la arremetida de Luis Barrionuevo en 2003; Brizuela del Moral aliándose en 2007 a Lucía Corpacci y el incipiente Frente para la Victoria que le había ganado las elecciones dos años antes.

Ya en el ciclo peronista, Corpacci reconfiguró su gabinete después de perder sus primeras elecciones de medio término, en 2013.

“Múltiples factores”

Las conjeturas se desenvuelven en las mesas peronistas capitalinas y van perdiendo discreción. Con diplomacia proverbial, el intendente de la Capital Gustavo Saadi las canalizó en unas declaraciones que hizo tras un acto del municipio.

Dijo que no tiene decidida “ninguna candidatura”.

“Más allá de las aspiraciones de uno, las candidaturas dependen de múltiples factores: de un consenso en la dirigencia de un partido político; de un consenso de los partidos que integran el Frente de Todos; de la consideración de la gente", enumeró.

Respecto de las PASO, consideró inconveniente hacer análisis en base a supuestos y especulaciones, pero reiteró que está a favor de que se celebren.

“Si preguntan cuándo van a ser las elecciones, si marzo u octubre, no tengo idea. Si va a haber PASO o no, hoy tenemos una ley y no conozco que se haya presentado un proyecto para suspenderlas”, expresó.

O sea que, si hay que creerle, el abordaje más adecuado del proceso electoral que se avecina no ha sido aún objeto de evaluación entre el gobernador Raúl Jalil y el intendente del padrón más gravitante de Catamarca. No es un tema menor, si se tienen en cuenta los “múltiples factores” que el lord mayor estima deben cubrirse para definirse: consenso de la dirigencia, consenso de los partidos de la alianza, consideración de la gente.

Al parecer, en los primeros dos aún no se ha avanzado. En cuanto a la consideración de la gente, la aversión a las referencias nacionales del oficialismo local comienzan a pesar como un lastre que amenaza con tornarse ilevantable.

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