jueves 6 de enero de 2022

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Editorial

Otras luces de alertas

Cuando una nueva ola -a tercera- de coronavirus preocupa al país, otras luces...

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4 de enero de 2022 - 02:10

Cuando una nueva ola -a tercera- de coronavirus preocupa al país, otras luces de alertas respecto de enfermedades con alto grado de contagiosidad parecen encenderse. Es que brotes de sarampión actualmente vigentes en varios países de la región, especialmente Brasil, han provocado que el Ministerio de Salud argentino implementara una serie de medidas preventivas, como la instalación de puestos sanitarios en los principales destinos turísticos del país para que se vacunen las personas adultas que no tengan su esquema completo.

“Es fundamental la vacunación en personas adultas, con énfasis en los grupos específicos como personal de salud, fuerzas armadas y de seguridad, puérperas, trabajadores con movilidad como tripulantes, transportistas, viajeros y todas aquellas personas de 18 a 56 años que no acrediten las 2 dosis de vacuna con componente contra el sarampión y la rubéola”, señaló el Ministerio en un comunicado.

Hasta la llegada de la variante ómicron del Covid-19, el sarampión era el virus en circulación más contagioso. La vacunación contra esta enfermedad fue muy exitosa durante décadas y de hecho casi desapareció de la mayoría de los países desarrollados o de desarrollo medio, como la Argentina. Pero los movimientos antivacunas lo hicieron resurgir en países europeos, luego en Estados Unidos y ahora también en algunos de Latinoamérica.

Nuestro país eliminó la circulación endémica del virus de sarampión y desde el año 2000 no se han notificado casos autóctonos, aunque sí importados de países vecinos, como por ejemplo los que originaron un brote en 2019, con 179 casos y un fallecido, el primero en más de dos décadas.

También por el completo calendario de vacunación la Argentina logró eliminar la polio, la rubeóla y ha controlado otras enfermedades como la hepatitis, la tuberculosis y la tos convulsa.

La aparición del nuevo coronavirus fue otro factor que contribuyó a la expansión del sarampión en muchos lugares del mundo, ya que pese a que la vacuna contra esta enfermedad se encuentra dentro del calendario obligatorio, en los últimos dos años la cantidad de niños que recibieron las dosis disminuyó notablemente, profundizando una caída que ya se avizoraba años antes. En Argentina el fenómeno también se verifica: el confinamiento primero, en 2020, y la priorización de la vacuna contra el Covid-19, en 2021, hicieron que muchos padres desatendieran la vacunación de sus hijos.

La experiencia de la pandemia todavía en curso es muy positiva para comprender la importancia de la vacunación, y se suma a las experiencias anteriores, también virtuosas, con otras enfermedades. De modo que es tarea de las autoridades, pero también de la ciudadanía consciente de que una dosis colocada a tiempo puede definir la vida o la muerte de una persona, promover la toma de conciencia respecto de asumir esta estrategia como un herramienta preventiva de enorme trascendencia.

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