Grossi quedó entre los tres candidatos con mayor respaldo en la carrera por la Secretaría General de la ONU
El argentino obtuvo siete votos a favor en la segunda ronda indicativa del Consejo de Seguridad, detrás de Carolyn Rodrigues-Birkett y junto a Rebeca Grynspan.
Rafael Grossi. Director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) realizó este viernes una segunda votación indicativa para medir el nivel de respaldo a los candidatos que aspiran a suceder al portugués António Guterres como secretario general de la ONU. El actual jefe del organismo finalizará su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre de 2026.
La consulta, celebrada a puertas cerradas y de manera confidencial en Nueva York, dejó como principales candidatos a la diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, la costarricense Rebeca Grynspan y el argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Rodrigues-Birkett obtuvo ocho votos de apoyo, tres en contra y cuatro miembros se inclinaron por la opción “sin opinión”. Grynspan recibió siete respaldos, cuatro votos negativos y cuatro abstenciones, mientras que Grossi consiguió siete apoyos, seis rechazos y dos votos “sin opinión”.
Los resultados constituyen apenas un termómetro de la carrera y no anticipan necesariamente quién será elegido. Los 15 miembros del Consejo votaron en una boleta del mismo color, por lo que todavía no es posible conocer si alguno de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido— está dispuesto a bloquear a alguno de los postulantes.
En una primera ronda, realizada el 30 de julio, Grynspan había obtenido el mayor respaldo, con diez votos favorables. Rodrigues-Birkett había conseguido nueve y Grossi, siete.
La carrera cuenta actualmente con ocho aspirantes: cinco mujeres y tres hombres, con una fuerte presencia latinoamericana. También participan la expresidenta chilena Michelle Bachelet, la exfuncionaria ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la diplomática ecuatoriana Ivonne A-Baki, el ugandés Olara Otunnu y el expresidente senegalés Macky Sall.
La próxima etapa será especialmente relevante. A mediados de septiembre, los cinco miembros permanentes utilizarán una papeleta de otro color para expresar sus posiciones. Un rechazo de cualquiera de ellos equivale, en la práctica, a un veto y puede dejar fuera de la competencia a un candidato.
Para obtener la recomendación del Consejo de Seguridad, un postulante necesita al menos nueve votos y no puede recibir el veto de ninguno de los cinco permanentes. Una vez definido el candidato, su nombre será elevado a la Asamblea General de la ONU, que deberá aprobar formalmente el nombramiento.
La elección se desarrolla en un contexto particularmente complejo para Naciones Unidas, marcada por las divisiones entre las grandes potencias, el debilitamiento del multilateralismo y las dificultades financieras que atraviesa la organización. En ese escenario, también crece la presión para que, por primera vez en los 80 años de historia de la ONU, una mujer ocupe la Secretaría General y para que el cargo recaiga en una figura de América Latina y el Caribe.