Gastos. La Legislatura de Catamarca cuadruplicó sus planteles de empleados en diez años.
Para no dar pasto a los maledicentes que les achacan indiferencia hacia las angustias que atraviesa la mayor parte de la sociedad, los diputados se atropellan en iniciativas encaminadas a aliviarlas. Las propuestas pueden formalizarse en proyectos de ley o, en el caso de los tribunos menos aplicados, manifestarse a viva voz en el transcurso de los acalorados debates que se despliegan en el recinto, pero todas coinciden en por lo menos tres elementos: simplicidad, omisión de dispositivos para financiar la empatía y blindaje del presupuesto legislativo.
Si el abordaje de la realidad se circunscribe a los criterios aplicados para legislar, resulta asombroso que la política tarde tanto en decretar la prosperidad universal y compulsiva. Lamentablemente, no hace falta abrir demasiado el ángulo para advertir el cuarto elemento que emparenta a todas estas solidarias ocurrencias parlamentarias: su impracticabilidad. Vale decir que, o bien los diputados operan enajenados de los más elementales principios de sensatez administrativa, o bien lanzan sus proyectos con la tranquilidad de que jamás serán materializados, nomás para ofrecer testimonios de sensibilidad a un tontaje cada vez más escaso, que les tiene picado el boleto hace rato.
Cualquiera sea el caso y como hablar no cuesta nada, la dinámica de la solidaridad gratuita deviene en una suerte de competencia por el cetro del más dadivoso, de modo que cuando uno tira aumentar el 10, el que sigue se apura a postular el 20 para que un tercero oferte el 30 sin mayores complejos, como si la amarga experiencia de las criptoestafas no hubiera sido suficiente prueba de que la plata no son sandías.
Con estas reglas de juego, el bloque opositor “Generar” elaboró un atractivo “Régimen Excepcional y Transitorio de regulación Fiscal para MiPymes” que consiste en reducciones del Impuesto a los Ingresos Brutos de entre el 15 y el 50% durante un año y el establecimiento de tarifas diferenciadas de electricidad, gas y agua. Esto, sin perjuicio de que el Estado pague a sus proveedores en 30 días.
Es una lástima que los ideólogos del régimen hayan olvidado consignar de dónde saldrían las millonadas necesarias para solventar tamaña generosidad. Ni siquiera consignaron con cuánto contribuiría el Poder Legislativo al esfuerzo fiscal.
Varios proyectos en la Cámara de Diputados proponen incrementar gastos sin establecer financiamiento. Varios proyectos en la Cámara de Diputados proponen incrementar gastos sin establecer financiamiento.
Desde el oficialismo, en tanto, se postuló un programa de Unificación Provincial de Pasivos para resolver el problema del sobreendeudamiento, cosa que llenó de esperanzado alborozo a los usureros embretados por la cesación de pagos de sus víctimas. Lo bien que les vendría que CAPRESCA se haga cargo de pagarles las acreencias engordadas a fuerza de intereses siderales, eximiéndolos de enojosos trámites o de tener que vender su cartera incobrable a precio de remate.
Siguiendo líneas de razonamiento similares, el diputado Javier Galán estimó que deberían levantarse las colocaciones financieras del Gobierno en plazos fijos y fondos comunes de inversión para aumentar los sueldos de policías, docentes y agentes del sistema de salud pública, cuya sustentabilidad en el tiempo se abstuvo de analizar.
Todas estas ideas carecen del elemento central de la posibilidad de financiamiento porque no se hace un abordaje integral de las finanzas públicas y su administración en el marco de los múltiples frentes que debe atender el Estado. Es razonable cuestionar las prioridades que el Gobierno establece para el gasto, pero avanzar alegremente en jubileos insostenibles cuyo destino de colapso es imposible desconocer es una cosa muy distinta.
En este sen.tido, llama la atención que a ningún diputado haya notado aún que una de las menos razonables de esas prioridades parece ser el presupuesto de la Legislatura, que en diez años cuadriplicó sus planteles de personal sin que sus funciones hayan cambiado en lo más mínimo. El fenómeno no se registró en ninguna otra área del Estado. El Parlamento catamarqueño es el más numeroso del país y supera en un 36% al personal del Poder Judicial, con 54 trabajadores por cada legislador.
Sería interesante sabe cuánto se lleva de los Ingresos Brutos el financiamiento de la Legislatura.