Impacto. La deuda de los contribuyentes capitalinos equivale a casi el 7% del presupuesto para 2026.
Con un monto superior a los 3.200 millones de pesos, los 20 morosos más importantes de la Capital concentran el 30% de toda la deuda al fisco municipal por las tasas de Servicios Urbanos y Seguridad e Higiene. Es apenas el 0,06% del padrón de deudores a octubre del año pasado de acuerdo a los registros del municipio, la cúspide de una pirámide que en su base tiene montos insignificantes. Pueden ensayarse otros cálculos sugestivos.
Los tres morosos más gravitantes en la tasa de Seguridad e Higiene, por ejemplo, adeudan más del 12% de los 10.672 millones de todas las acreencias: el municipio se haría con unos 1.300 millones de pesos si se pusieran al día. Los tres más voluminosos de Servicios Urbanos deben casi 1.000 millones, poco menos del 10% de todo.
Los cuatro más grandes deben el 18% del total: 1.924 millones. Son deudas que están por encima de los 150 millones de pesos, con picos llamativos. El Convento de San Francisco adeuda 245 millones de Servicios Urbanos; La Estancita SA, 225 millones por el mismo tributo.
En la tasa de Seguridad e Higiene, la palma se la lleva la Algodonera del Valle, con 705 millones por nada menos que 39 períodos impagos. Le sigue Centro Card: 12 períodos de mora, 444 millones de deuda. En el pelotón de las cifras superiores a los 10 millones de pesos figuran centros de salud, concesionarias de automóviles, empresas constructoras, contratistas del Estado.
Es llamativo que ninguna de estas personas jurídicas haya entrado en los múltiples programas implementados para regularizar sus deudas fiscales. Ocurre que pasado un límite, el problema ya deja de ser del moroso y pasa a ser de la Municipalidad.
La situación no puede más que desalentar a quienes se preocupan por tener su situación fiscal al día, que aparte deben enfrentar otros inconvenientes cuando por cualquier motivo entran en mora.
Sin que siquiera se les haya notificado de la deuda, por lo general insignificante, cuando van a pagar por iniciativa propia se les exige que antes abonen los honorarios de los abogados. De otro modo, no les reciben el pago y siguen en calidad de morosos. Un verdadero despropósito, pues ni siquiera se les ha notificado que se haya iniciado la ejecución de la deuda.
Los cuatro morosos más importantes del fisco capitalino concentran el 18% de la deuda total por servicios urbanos y de seguridad e higiene. Los cuatro morosos más importantes del fisco capitalino concentran el 18% de la deuda total por servicios urbanos y de seguridad e higiene.
En los hechos, la regularización de la deuda con el municipio queda de este modo subordinada a que los abogados embuchen lo suyo, sin haber movido un dedo.
Lo curioso es que la exigencia del pago simultáneo desaparece si el acreedor se planta y exige que se le regularice la situación tributaria y que el tema del abogado se resuelva en otra instancia. Es necesario oponerse con alguna energía, pero finalmente el cajero accede a lo lógico: recibe el pago por el tributo adeudado.
Esto lleva a pensar que el asunto del pago conjunto de deuda y honorarios del picapleitos cuando no media siquiera una notificación al moroso debe ser irregular. Si pasa, pasa, como se dice usualmente.
A octubre del año pasado, el total de la deuda de los contribuyentes con la Municipalidad ascendía a casi 10.673 millones de pesos. La cifra equivale a casi el 7% del Presupuesto Municipal proyectado para este 2026, supera los recursos asignados a la Secretaría del Ambiente y Espacio Público para todo el año y representa el 87% de los que administraría la de Protección Ciudadana en el mismo período.
La evasión contumaz de un puñado de contribuyentes explica las restricciones presupuestarias capitalinas mejor que la baja de la coparticipación. No todo es culpa de Milei.