sábado 3 de enero de 2026
Belén y La Paz, a la cabeza, con 11 víctimas cada departamento

Más muertes en el interior y una baja inédita en la Capital

La distribución de las víctimas fatales por siniestros viales en Catamarca durante 2025 muestra un escenario inédito: los departamentos del interior registran más muertes que la Capital, a pesar de concentrar menor población y circulación vehicular.

De acuerdo con los datos oficiales, Belén y La Paz encabezan el listado con 11 víctimas fatales cada uno, superando ampliamente a la Capital, donde se registraron siete muertes. En este último caso, seis de las víctimas fueron motociclistas y una fue un peatón, atropellado por una motocicleta.

La diferencia resulta significativa si se considera que la Capital concentra el mayor parque automotor de la provincia, mayor densidad poblacional y mayor flujo de tránsito diario. En términos porcentuales, la brecha entre algunos departamentos del interior y la Capital supera el 50%, un comportamiento atípico en la estadística vial.

El contraste se profundiza al analizar el Valle Central en su conjunto. Capital y Valle Viejo registraron siete víctimas fatales cada uno, mientras que en Fray Mamerto Esquiú se contabilizó una sola muerte durante todo el año. Si bien las cifras no permiten hablar de una situación ideal, sí marcan una contención de la fatalidad en la zona más urbanizada de la provincia.

En los departamentos del interior, el perfil de las víctimas muestra rasgos comunes: alta participación de motociclistas, fuerte presencia de jóvenes y adolescentes, y siniestros ocurridos tanto en zonas urbanas pequeñas como rurales y suburbanas.

La concentración de muertes en Belén, La Paz y Tinogasta refuerza la hipótesis de desigualdades territoriales en la capacidad de prevención y control. En varias localidades del interior, la motocicleta es el principal medio de transporte y, al mismo tiempo, el más vulnerable ante la falta de formación vial, el incumplimiento de normas básicas de seguridad y la escasa fiscalización.

Durante años, la inseguridad vial estuvo asociada principalmente a la Capital y a los grandes centros urbanos. Sin embargo, los datos de 2025 muestran un desplazamiento del problema hacia el interior provincial, donde la fatalidad se vuelve más frecuente y, en muchos casos, más silenciosa.

Este cambio de escenario plantea un desafío concreto para las políticas públicas: replicar en el interior las estrategias que permitieron contener los números en el Valle Central, adaptándolas a realidades locales con menos recursos y mayor dispersión territorial.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar