Los últimos datos estadísticos confirman la importancia creciente del litio a nivel global, tanto para la economía de los países productores como en el contexto de la transición energética. Argentina, y Catamarca en particular, deben terminar de resolver una serie de problemas que interfieren en el aprovechamiento pleno de este recurso, que abunda en nuestro territorio.
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Litio: interferencias para su aprovechamiento
En el último lustro la demanda de litio se triplicó a nivel global. Y también se triplicaron las exportaciones argentinas de carbonato de litio, cloruro de litio, pilas y baterías de litio durante 2022 respecto del año anterior, confirmando que fue el producto que más creció en materia de exportación nacional. Aunque el porcentaje sobre el total de las ventas argentinas al exterior aún es insignificante (0,8%), el crecimiento es exponencial y en pocos años podría estar alcanzando el 13,5% de las exportaciones totales de Argentina. De alcanzarse esa meta, se convertiría en el segundo producto de mayor peso en términos de facturación, solo detrás de la soja y sus derivados.
El litio es, junto con otros minerales, clave en la transición energética. Las baterías de litio son imprescindibles para acumular energía proveniente de fuentes renovables como la eólica o la solar. También para abastecer la producción de autos eléctricos, que cada vez ganan más participación en el mercado automotriz global. Según datos de la AIE (Agencia Internacional de Energía), este año esa participación será de aproximadamente el 18%, mientras que en 2022 era del 14%, del 9% en 2021 y del 4% en 2020.
Planteado en estos términos, el boom del litio solo puede despertar el optimismo, considerando que el país cuenta con aproximadamente 20 millones de toneladas de reserva. Pero hay algunas revisiones que efectuar para que impacte positivamente en las comunidades locales y en las arcas públicas. Por ejemplo, en los controles respecto de maniobras de subfacturación y sobrefacturación de empresas que operan en Catamarca. En julio del año pasado la AFIP le aplicó a la empresa norteamericana Livent una multa millonaria por la subfacturación en más de 400 operaciones de exportación de carbonato de litio entre 2018 y 2019, por los que la minera perjudicó al fisco argentino en U$D 8 millones por los derechos de exportación y a Catamarca por 197 millones. Y hace pocos días se conoció que la Dirección General de Aduana abrió una investigación contra la empresa china Liex por sobrefacturar importaciones de maquinaria destinadas a la explotación del litio. Se trata de la empresa subsidiaria de Zijin, que es propietaria del Proyecto Tres Quebradas, en Fiambalá.
Además de los controles, es menester que las autoridades trabajen para lograr la licencia social de la minería en general. Es decir, el consenso necesario en la comunidad para avanzar con los proyectos, el que solo se logrará si hay garantías concretas de que el impacto ambiental está dentro de los límites tolerables, y si existen beneficios en materia de generación de mano y desarrollo de proveedores locales, además de beneficios para las arcas públicas en consonancia con la envergadura de los proyectos.