jueves 26 de enero de 2023

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Editorial

La sonrisa de Nahir

La desaparición de Milagros Nahir Oliva, como la de Karina Chazarreta, causaron naturalmente...

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La desaparición de Milagros Nahir Oliva, como la de Karina Chazarreta, causaron naturalmente gran impacto en la provincia. En el segundo de los casos, la investigación continúa, y si bien hay algunas pistas que orientan la pesquisa, los resultados son por ahora negativos. La joven de 18 años, en cambio, fue localizada el domingo en San Salvador de Jujuy en buen estado de salud física. Ya había información precisa respecto de su ubicación en los días previos, pero su aparición generó lógico alivio entre sus familiares y entre la población en general.

Por lo poco que se supo durante la investigación, Nahir habría viajado hacia el extremo norte del país por voluntad propia. Pero en el comienzo del proceso hubo temor de que su desaparición no fuese voluntaria, con la gravedad que tal situación conlleva.

El desenlace de la historia motivó una extraña polémica, que tuvo, como siempre sucede, a las redes sociales como caja de resonancia. El disparador de estos debates inconducentes fue, tal vez, la difusión, por parte de la policía jujeña, de una fotografía de Nahir en la que aparecía sonriendo, escoltada por dos mujeres policías de la División Búsqueda de Personas. La imagen motivó que muchas personas consideraran que era una expresión de burla de la joven catamarqueña, o en todo caso de subestimación de la preocupación que su desaparición generó en su familia, personas de su entorno y la ciudadanía en general.

Nadie, salvo Nahir, y eventualmente alguna persona que conoce más en detalle los entretelones de la historia, sabe con exactitud las razones de esa sonrisa. Y, por ende, resulta inadmisible que se emitan juicios respecto de su conducta, mucho menos de un modo apresurado y con conocimiento de apenas algunos fragmentos de lo que sucedió realmente.

Otros, en cambio, rápidos también para juzgar sin miramientos, salieron al cruce de los críticos de la sonrisa argumentando que los que habían adoptado esta postura estaban, en realidad, enojados o desilusionados porque la chica estaba sana y salva, y que hubiesen preferido otro desenlace. Un disparate.

Cuando una persona desaparece, es muy positiva la predisposición de la comunidad a empatizar con sus seres queridos y a colaborar en la búsqueda. Cuando la persona aparece, sobre todo si el alejamiento fue por propia voluntad, las connotaciones públicas deben desvanecerse, pues el tema pasa a ser privado, de incumbencia solo de la familia, como en el caso de Nahir Oliva. En ese ámbito, y con la ayuda de profesionales especializados en este tipo de problemáticas, si es necesario, deberán resolverse las controversias que motivaron la decisión del alejamiento.

El afán exacerbado por polemizar respecto de temas muy sensibles y sobre los cuales no hay demasiados datos porque pertenecen, como se dijo, al ámbito privado, no aporta absolutamente nada positivo y genera más dolor entre personas que de por sí han padecido jornadas de mucha conmoción e incertidumbre.

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