Tal como anticipó El Ancasti, el fiscal penal juvenil Guillermo Narváez presentó un escrito ante el Tribunal de Enjuiciamiento planteando "graves motivos de violencia moral, decoro y delicadeza" que, a sus criterio, comprometen la objetividad requerida para ejercer como fiscal acusador en el jury contra Hugo Costilla por la Causa Wika. Hoy, el Tribunal se reunirá para definir si acepta estos planteos o si los rechaza.
En su escrito, Narváez detalló que mantiene una profunda amistad con el fiscal de Instrucción nº5, Hugo Costilla, y que ese vínculo a su vez se extendió a sus hijas, que son muy amigas y comparten momentos de estudio. De hecho, Narváez relató en su presentación que su hija lo llamó por teléfono cuando se enteró de que lo habían notificado para participar en el jury. "La tristeza en su timbre de voz me conmueve. Abrazada a su amiga (por la hija de Costilla), entre llantos, le manifesté 'hija no sufras, no voy a intervenir'", precisó el fiscal en su escrito.
Además, dijo que siempre "acompañó" al fiscal Costilla "en este difícil momento", aunque "muchas veces en silencio". En ese sentido, detalló que "lamentablemente el celular con el que me comunicaba con él como amigo sufrió un daño irreversible" y por lo tanto, reconoció, no puede demostrar las conversaciones que mantuvieron durante mucho tiempo, pero que sí puede mostrar que le envió un saludo por el día del abogado: "No acostumbro a saludar a cualquiera, sino a quien uno tiene afecto y amistad", precisó.
El Tribunal de Enjuiciamiento debe definir qué hará con esta presentación. Si la acepta, las subrogancias corren hacia los fiscales correccionales: Cynthia Romina Romero es la primera en la lista. Si la rechaza, Narváez se verá obligado a entender en la causa. En ese caso, deberá formular una nueva acusación o fundamentar por qué considera que no se debe acusar a Costilla. Los plazos siguen suspendidos.