Ayer se celebró el Día de los Fieles Difuntos y como es tradición en esta jornada, cientos de personas se acercaron hasta el Cementerio Municipal de la Capital "Fray Mamerto Esquiú" para rendir su homenaje a sus seres queridos que ya fallecieron.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Información General >
Importante concurrencia en el homenaje a los fieles difuntos
Desde muy temprano, la gente se acercó ayer al Cementerio Municipal para visitar a sus seres queridos.
El cementerio abrió sus puertas ayer en horario extendido de 7 a 19 y la concurrencia fue masiva en todo momento, pese a la lluvia de la tarde.
Durante la mañana, el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc, presidió la Misa por los fieles difuntos en la capilla del cementerio. Un buen número de personas colmó el templo para participar de la celebración eucarística, mientras que los integrantes de la Pastoral del Duelo recibieron las intenciones que se presentaron ante el altar y ofrecieron su servicio durante el desarrollo de la liturgia.
En el inicio de su homilía, Mons. Urbanc explicó que “en este día se puede conseguir la gracia de una indulgencia plenaria por un alma que está en el purgatorio. Para eso es necesario estar en gracia de Dios, participar de la Misa y comulgar, visitar el cementerio y rezar por las intenciones del Papa un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. Esta gracia de la indulgencia la podemos recibir a lo largo de esta semana”, dijo.
Luego reflexionó sobre la Resurrección afirmando: “Nos hemos congregado para rezar por todos nuestros difuntos, aquellos que conocemos y aquellos que no conocemos, y sobre todo por quienes nadie reza. Y venimos acá porque creemos que Cristo murió y resucitó. La escena es por demás contundente: llega un grupo de mujeres a ver la tumba donde han enterrado a Jesús y ven que la piedra que tapaba la tumba está corrida, ingresan y la encuentran vacía. En eso aparecen dos personas vestidas de blanco, deslumbrantes, nosotros decimos ángeles. Y ellos les preguntan por qué están con esa cara, por qué buscan entre los muertos al que está vivo. No está aquí, ha resucitado”.
Tomando la Palabra de Dios expresó que “el mensaje central de la fe cristiana está expresado acá. Si tenemos la certeza de que venimos acá porque creo en la Resurrección, porque creo que Jesucristo está vivo, que ha vencido a la muerte, entonces tenemos esa fe firme. Por eso rezamos por los difuntos, pedimos que ellos puedan estar en la gloria con Dios”.
“Siempre que vemos a Cristo crucificado, eso nos muestra el amor que Dios nos tiene, que ha dado la vida por nosotros y nos da su vida. Y esa vida la recibimos escuchando su palabra y comulgando su cuerpo. Esa vida de Jesús acontece en cada uno de nosotros”, manifestó.
Mensaje
Por ello, señaló que “el mensaje de hoy es la resurrección, que Cristo está vivo, y por eso todo lo que hacemos tiene sentido; tiene sentido nuestro dolor, nuestra alegría, nuestro esfuerzo y sacrificio; todo tiene sentido si nos unimos a Cristo resucitado”.
Hacia el final de su mensaje invitó a que “pidamos hoy de un modo especial por aquellos que no creen y para que nosotros tengamos una fe viva, una esperanza auténtica para poder llegar un día al Cielo”.
Luego de la Comunión, el Obispo impartió la bendición final a todos los presentes y para todos los fieles difuntos.
Celebraciones
El padre Marcelo Amaya, capellán del lugar, atendió las confesiones a las que se acercaron numerosos fieles. Luego, a las 11.15, celebró la tercera Misa de la jornada dedicada a conmemorar a los seres queridos que ya no están presentes; en tanto que el presbítero Rogelio Suárez presidió la primera celebración eucarística a hora temprana.
Bendición del primer cinerario
También durante la tarde de ayer en el Altar de la Gruta de la Virgen del Valle se realizó la Santa Misa por los fieles difuntos a las 18. La celebración estuvo presidida por el obispo Urbanc y finalizó con la bendición del primer cinerario de la ciudad.
Éste quedó emplazado en el sector denominado Patio de la Cruz, ubicado finalizando el camino del peregrino.
Desde el Santuario establecieron el procedimiento para su uso a partir de un protocolo, en cuyo primer punto destaca que “el Santuario de la Gruta, de acuerdo con la tradición cristiana sobre el cuidado y la veneración del cuerpo de los fieles y atendiendo a las necesidades que se plantean, ofrece un lugar digno para depositar las cenizas de los difuntos”.