martes 9 de agosto de 2022

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Editorial

Histórico, estructural y multicausal

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24 de abril de 2022 - 01:05

La inflación es uno de los problemas centrales de la Argentina. Además del obvio impacto negativo que tiene en el poder adquisitivo de un sector importante de la población –en particular los trabajadores informales, cuyos aumentos salariales suelen ser menores al incremento de los precios-, otros efectos nocivos que presenta es que dificulta la planificación estratégica y provoca un sinfín de distorsiones de alta incidencia en la macroeconomía.

Durante el mes de marzo se registró un índice de inflación del 6,7%, el más alto de los últimos 20 años, impulsado por la suba inédita de los precios internacionales de los alimentos y la energía a raíz de la guerra Rusia-Ucrania. Pero la Argentina tiene su propio ritmo inflacionario interno, desacoplado de los vaivenes globales. Gobiernos de distinto signo político y con programas económicos disímiles no han logrado reducir el ritmo del incremento sostenido de los precios a niveles acordes a los de la inmensa mayoría de las naciones del planeta.

El gobierno de Alberto Fernández tiene enormes dificultades para controlar la inflación. Pero la oposición está muy limitada a la hora de criticar esta falencia. De hecho, la inflación anual más alta hasta el momento desde 1991 –es decir, en las últimas tres décadas- se registró en 2019, el último año del gobierno de Cambiemos, y fue del 53,5%. El año pasado fue del 50,9%.

Tampoco es un problema nuevo, sino de larga data. Salvo el periodo de la Convertibilidad, entre 1991 y 2001, donde el movimiento de precios fue muy acotado pero atando el peso al dólar en una estrategia que a la larga fue devastadora para la economía nacional, hace muchas décadas que la Argentina padece el flagelo de la inflación. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) da precisiones respecto de cómo la inflación fue un lastre para los gobiernos militares, peronistas y radicales (gobernando la UCR sola o en alianza con el Frepaso o con el Pro) durante los últimos 60 años.

El estudio consigna que en los años del Partido Justicialista la tasa de inflación promedio fue del 78% anual. En los años de dictadura militar la tasa promedio fue del 132% anual, y en los años de la Unión Cívica Radical, sola o en alianza con otras fuerzas políticas, fue del 386% anual.

Observar la evolución de los precios desde esta perspectiva histórica permite comprender que el fenómeno de la inflación en la Argentina es, a la vez, estructural y cultural. Es, además, un fenómeno multicausal. No basta con implementar medidas aisladas y de corto plazo. Si hay una admisión de que el problema trasciende las administraciones y que no puede ser argumento para las disputas políticas, se habrá dado el primer paso para empezar a debatir las mejores estrategias de largo aliento, acuerdos generales mediante, para ir reduciendo la inflación a niveles aceptables en todo el mundo.

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