Tras un planteo efectuado por el fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez, finalmente se elevó a juicio una causa por un abuso sexual intrafamiliar. El representante del Ministerio Público Fiscal había insistido en la acusación para dos hermanos imputados por varios ultrajes hacia una víctima. La Cámara de Apelaciones Penal Juvenil hizo lugar a su planteo y mantuvo la acusación del representante del Ministerio Público Fiscal. De esta manera, la causa fue elevada a juicio.
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Hermanos acusados de ultraje, a juicio
De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el fiscal Narváez valoró la pericia del Cuerpo Interdisciplinario Forense. En este informe, se destacó la historia de vida de la víctima. Se consideró que había síntomas compatibles con un trauma complejo, a la vez que hay una constelación de factores aunque no son atribuibles exclusivamente a un abuso sexual. No obstante, se advirtió que de ningún modo debe interpretarse que al no establecer una causa exclusiva de su estado actual, se debe descartar el ultraje.
También se remarcó que hubo una serie de factores penosos que marcaron parte de la vida de la víctima. “Explica la psicóloga lo que significa el trauma complejo haciendo alusión a la exposición simultánea, repetida, de hechos traumáticos”, precisó el fiscal Narváez.
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
Además de vulnerar a chicos y chicas, el ASI rompe a las familias. Por ello, el silencio siempre juega en contra. Al respecto, especialistas en esta temática advierten que la familia “puede ser un territorio favorable” para maltratar y abusar de chicos y chicas. Niños, niñas y adolescentes suelen ser silenciados por sus propios agresores mediante distintas estrategias. El agresor sexual se vale del miedo, la culpa y la manipulación. De esta manera, promueve la impunidad en estos actos de violencia. “Se trata de una órbita de violencia, de la familia como prisión”, se remarcó.
En este sentido, se destacó que muchos chicos y chicas víctimas de abuso sexual o violencia intrafamiliar no reaccionan porque han normalizado estos ultrajes. “Es un trauma que se acrecienta con el paso del tiempo; chicos y chicas se sienten cómplices, indefensos, humillados y temen ser estigmatizados. La impunidad está promovida por el silencio de las víctimas que callan porque su estado de vulnerabilidad es absoluto. El agresor cohíbe mediante el miedo y culpa, sumado al estado de indefensión que los invade. Normalmente, el silencio no suele estar dado por un único hecho sino por varios hechos y agravados”, detallaron.