La creciente alarma entre padres de alumnos de escuelas preuniversitarias por la masiva pérdida de días de clase debido a los paros docentes durante julio y agosto, pone en evidencia el profundo conflicto que atraviesa el sistema educativo nacional. Si bien las familias manifiestan comprender el reclamo salarial de los educadores, su principal inquietud radica en la severa interrupción de la continuidad pedagógica de sus hijos. Las estadísticas que manejan son preocupantes: de 13 días hábiles en julio, solo hubo 8 de clase, y para agosto, con 20 días posibles, solo se esperan 8 efectivos tras los paros ya anunciados. Este escenario llevó a los padres a exigir una revisión de la modalidad de protesta y a buscar un diálogo urgente con las autoridades, advirtiendo con medidas propias si no hay respuestas concretas.
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"Estamos ante el momento más crítico desde el retorno a la vida constitucional"
Desde el GDU, Luis Molina afirmó que los paros en escuelas preuniversitarias y unidades académicas de nivel superior responden a una "crisis nacional sin precedentes".
Frente a este escenario, en el programa "Tiempo Real" de Ancasti Streaming, Luis Molina, secretario adjunto del Gremio Docente Universitario, contextualizó el problema como una crisis sin precedentes a nivel nacional y afirmó que "estamos ante el momento más crítico desde el retorno a la vida constitucional", desmintiendo que se trate de un conflicto aislado de Catamarca. Molina explicó que el problema afecta a "las unidades académicas del nivel superior y además afecta alrededor de 60 colegios del nivel preuniversitario en el país", subrayando la magnitud del problema.
Molina detalló que el núcleo del conflicto es financiero y tiene un impacto directo en la supervivencia de los trabajadores y en los servicios que estos reciben. "No se trata solamente de la supervivencia de trabajadores de la educación superior en nuestro país, donde tenemos ya el 74 % de trabajadores percibiendo remuneraciones por debajo de la línea de pobreza", citó, agregando que la crisis también se extiende a las obras sociales, ya que "se financian con los salarios deprimidos, sin actualización inflacionaria donde desde la asunción del nuevo gobierno tenemos ya una brecha del 42 %". Esta asfixia presupuestaria, según sus palabras, tiene un efecto cascada: "El problema es que los costos de medicamentos y los costos de las prestaciones se están actualizando de acuerdo a la inflación y consecuentemente nosotros no tenemos toda la capacidad de poder solventar esos gastos", dijo.
Respecto a la adhesión a los paros, Molina fue enfático en aclarar que la decisión no es una imposición gremial, sino una respuesta masiva de los trabajadores ante la desesperación. "Depende de los docentes cuál es la decisión que toman y lo que nosotros estamos viendo es que la decisión la están tomando los trabajadores. Nosotros hacemos una convocatoria y a esa convocatoria hay precisamente un acatamiento, tanto en el nivel preuniversitario como en el nivel universitario".
Señaló que la solución requiere del Estado y del diálogo, no de la confrontación, "indudablemente que esto obliga a soluciones en conjunto, hay que sentarse, encontrar la manera y acordar. No es que vamos a decir que a estos paros los convocan gremialistas mafiosos para mantener sus privilegios. No es eso, estamos frente a un problema nacional".
Como un camino concreto, Molina destacó el consenso logrado en la comunidad universitaria: "Por primera vez en la comunidad universitaria se pudo consensuar un proyecto de ley que ha sido presentado en las cámaras y ayer tuvo dictamen favorable en la comisión respectiva del Senado. Esperemos que sea aprobada por el Senado y llamamos también, exhortamos a la presidencia de la Nación que tome en cuenta que esta no es una cuestión que va en contra de nadie, sino precisamente para sostener una actividad central que lo establece la ley: la creación y formación de jóvenes y la creación de conocimiento por parte del Estado", manifestó.
Finalmente, sobre el impacto en los alumnos más jóvenes, el secretario adjunto del GDU reconoció la preocupación de manera personal y colectiva.
"Tenemos hijos y nietos en la preuniversitaria. Sabemos precisamente que está sucediendo, nos preocupamos por eso y por supuesto intentamos encontrar en nuestra discusión en relación con el gobierno una solución a este problema, para que no sigamos teniendo este flagelo", afirmó.