El colegio Juan Pablo II estrenó su nuevo edificio
Ayer, en el día en que la Iglesia celebró a San Francisco de Asís, la comunidad educativa del colegio Juan Pablo II de Choya vivió un acontecimiento trascendental en los anales de esta institución educativa con 34 años de vida, como es la inauguración del nuevo edificio.
Al aire libre y con un marco especial brindado por alumnos de los distintos niveles, acompañados de sus docentes, se realizó el acto, que contó con la presencia del obispo diocesano, Mons. Luis Urbanc; el Vicario de Educación, Pbro. Oscar Tapia; el director de Educación de Gestión Municipal, Privada, Social y Cooperativa, Prof. Pablo Figueroa; el director general y el apoderado legal del colegio, Pbro. Marcelo Amaya y el Lic. Luis Herrera, respectivamente, junto con los demás directivos de la institución anfitriona, como también de los colegios privados del medio; religiosas, el concejal del circuito Alejandro Díaz Martínez, entre otras autoridades.
La ceremonia se inició con el izamiento de la bandera y la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno de Catamarca; tras lo cual se escucharon las palabras del alumno Gonzalo Jeremías Pizano, quien dijo que “esta obra es la continuación de otra obra mayor iniciada por su fundador; nuestro inolvidable padre Mario Villagrán, quien supo avizorar este presente lleno de frutos”.
Sobre su experiencia personal en la escuela, dijo que “no sólo he aprendido conocimientos sino también valores fundados en la base cristiana, que son para mí la piedra fundamental de la educación para la vida misma”.
Dedicada a los más humildes
Al dirigirse a los presentes, el apoderado legal Luis Herrera invitó “a repensar el espacio educativo del colegio Juan Pablo II como un lugar de memoria y un ámbito de reproducción de valores”. Y en el ejercicio de la memoria realzó la figura del padre Ángel Mario Villagrán, quien fundó este colegio el 13 de marzo de 1988, durante el pontificado del Papa Juan Pablo II.
“Ante la falta de escuelas en la zona, el padre Mario quería una institución dedicada a los más humildes, ya que los niños del barrio asistían a un comedor en lugar de ir a estudiar”, comentó, señalando que “la elección del nombre se deriva de la gran admiración que tenía por la vida y obra del Papa Juan Pablo II”.