jueves 23 de junio de 2022

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Fundamentos de pena en suspenso

"El acusado fincó su defensa en su pensamiento patriarcal"

El empleador manoseó a una joven niñera y fue hallado culpable en el delito "abuso sexual simple".

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16 de abril de 2022 - 01:00

A finales de 2018, un hombre había agredido sexualmente a una joven, que trabajaba en su casa como niñera. Ella radicó la denuncia y en marzo último, se realizó el debate en el Juzgado Correccional de Tercera Nominación. El juez Javier Herrera halló culpable al acusado en el delito de “abuso sexual simple” y, en consecuencia, lo condenó a la pena de dos años y 10 meses de prisión en suspenso.

En su resolución, estableció que durante tres años debe cumplir pautas de conducta. Hasta tanto quede firme la sentencia, la Policía de la Provincia debe arbitrar los medios necesarios para el resguardo de la denunciante. También se dio intervención a la Secretaría de Mujeres, Género y Diversidad dependiente del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos a los fines del abordaje de la situación de la víctima. En el mismo sentido, se dio participación a la oficina de Asistencia a la Víctima de Delitos del Poder Judicial. Además, el penado debe realizar un tratamiento psicológico tendiente a evitar la reiteración de conductas como la que lo llevó al banquillo de los acusados.

Días pasados, el Tribunal dio a conocer los fundamentos de la sentencia.

“El caso que nos ocupa fue cometido en un claro contexto de violencia de género, marcado por la preeminencia del autor respecto a la víctima, tanto por la edad como por mediar una relación laboral; el acusado y su pareja eran empleadores. Valiéndose de la asimetría derivada de la relación entre el ‘hombre regente’ y una joven niñera que apenas había cumplido los 18 años, necesitada económicamente, es que el imputado decidió abordarla, creyendo que ello le daría impunidad, al punto de advertirle a la víctima que no debía contar lo sucedido porque no quería problemas con su pareja”, remarcó.

El magistrado puntualizó que la agresión sexual contra la joven se consumó en el marco de una privacidad de la vivienda, un escenario propicio para el despliegue de este tipo de violencias, sin testigos. El agresor aprovechó que su esposa y su hija mayor no estaban en la casa. “Es por eso que el relato de la denunciante, por su claridad, contundencia, precisión y ausencia de contradicciones, adquiere fundamental relevancia. Encuentra su apoyo en el resultado del abordaje psicológico y el resto de las circunstancias que le aportan credibilidad.

En la audiencia de debate, la joven dijo que comenzó a trabajar en la casa del acusado porque su familia estaba pasando una situación económica difícil”, detalló.

En su defensa, advirtió el juez, el agresor tomó una postura que resulta inverosímil. Utilizó el viejo recurso de acusar a la víctima, una joven de solo 18 años, y utilizar a la denuncia como una represalia frente a la negativa de entregarle dinero. “Resulta antojadizo creer que, frente a esa necesidad económica que la llevó a buscar trabajo como niñera, la denunciante opte por arriesgarse a perderlo y exponer su intimidad frente a la justicia, con las revictimizaciones que todos conocemos, bajo pretexto de un enojo con su empleador. El acusado fincó su defensa en su pensamiento patriarcal de hombre dominante y conquistador, descalificando a la víctima, pretendiendo poner en jaque su moralidad, demostrando la ausencia de argumentos sólidos que permitan dudar de lo sucedido. Procuró y aprovechó la soledad de la vivienda, y se abalanzó sobre ella en su propia casa”, remarcó.

Delito

Los delitos contra la integridad sexuales son agresiones dolosas. Es decir, el agresor sabe lo que está haciendo y tiene intención de concretar su propósito. El abuso sexual es una agresión violenta que atenta contra la libertad sexual de la persona y su derecho a elegir la actividad sexual que quiere realizar. Si es cometido contra un niño, niña o adolescente afecta además su desarrollo personal en su sexualidad.

Para que se considere abuso sexual es necesario una conducta abusiva de contenido sexual, contacto corporal directo entre el agresor y la víctima; que este contacto físico afecte las partes sexuales del cuerpo de la víctima y falta de consentimiento de la víctima para realizar el acto sexual. Este tipo de delitos tiene varios “niveles” y, de acuerdo con ello”, puede tratarse de un “abuso sexual simple” a un “abuso sexual con acceso carnal agravado”.n

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Adhemar Capital. según la denuncia, la escribana era parte de la empresa.

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